Heaven is a Moonwalk

He got kicked in the back
He say that he needed that
He hot willed in the face
Keep daring to motivate
He say one day you will see
His place in world history
He dares to be recognized
The fires deep in his eyes

Michael Jackson



adios michael, originalmente cargada por tripiton35 (felipe).



Te imagino entre nubes. Tienes puesto el mismo atuendo que usaste muchas veces.
Pareces un bailarin.
Cuando te mueves la gente se mueve, los huesos se llenan de electricidad y todos desearían tener un esqueleto de caucho; un montón de huesos más aptos para moverse al ritmo de algo.

Entre nubes solo bailas. Ya no tienes que dar ruedas de prensa ni asistir a salas donde subastan justicia. Los cuerpos rebosantes de ritmo y los espíritus bailarines no dan declaraciones en la tele ni tienen que lidiar con paparazzis. No hay duda de eso en el cielo.

Te inventaste pequeñas peliculitas para hacer soñar y bailar a muchas generaciones.
Y al final fuiste victima de algo que tú mismo inventaste. La cultura Pop y los programas de farandula te jodieron.
Tu inmortalidad será una dualidad a la medida de MTV: Una historia de bailes y de cortes federales, una historia de genialidad y ridiculez.

Alguien sensato te habría aconsejado silencio.
Un silencio sepulcral.
Te habría aconsejado baile, mucho baile.
Y canto, mucho canto.
Y silencio el resto del tiempo.


El nuevo orden mundial dicta que las leyendas más dignas se forjan en silencio.
Tu error fue romperlo con algo diferente a tus canciones.
Con algo diferente al ritmo de tus huesos.



Permitiste que el final de tu historia lo escribieran los tabloides.
La cagaste.
Pero todo lo tenías perdonado de antemano.
Todo se te perdonaba cuando levantabas un pié y deslizabas el otro,
lo demás es pura chachara de peluquería del show-biz.

Estás entre nubes ahora.
En el cielo, no lo dudo.
¿Como no?
Si naciste un Dios negro y danzarín.
Si le enseñaste al mundo que el cielo es un gran baile.
Y que a él se puede llegar bailando.

Arte Contemporáneo 101

Desprecio por igual a los que cuelgan banderas de las ventanas y a los que las queman en las plazas.

Milan Kundera


A Hairy Chunk of Heaven, originalmente cargada por Javier Pimentel.




Si me pidiesen que lo describiera, diría que es como un gran circo, como un programa de concurso que nunca termina, como un reality show lleno de personajes estultos y sin oficio. Diría que el 95% de lo que se hace pasar por arte en estos días es mierda enlatada que produce “Wows”.

Si me pidiesen que fuera más preciso diría: Hay más lugares comunes que ideas relucientemente nuevas, hay más formulas repetidas y memorizadas que experimentos inteligentes, hay demasiada gente que se hace llamar artista.

Si usted cree en la dignidad de eso que suele llamarse arte, deberá sobrevivir este mundo lleno de artistas. Deberá sortear millones de mercachifles de veinti-tantos años con coeficientes intelectuales de zancudo y aires de importancia. Todos ellos propondrán lo que creen que son ideas frescas. Usted, solo usted y muy pocos más, albergaran la certeza de que la mayoría de aquellas supuestas ideas frescas no son otra cosa que caca fresca.

No es un concurso el arte, ni hay campeonatos mundiales de pintores, o de escritores, o de músicos. Todo era una parte tonta de su imaginación. No importan los Grammys que gane Carlos Vives o las cosas que digan las caras bonitas al final del noticiero de las siete.

No sería exageradamente impropio ceñirse a la siguiente regla general: las cosas más aclamadas son las peores cosas.

Una mujer que use muchas prendas largas de color negro y muchas palabras que se relacionen con la raíz latina -ars- tales como: arte, artista, artístico, artesano, etc; es una mujer peligrosa. Puede ser una timadora profesional o una estúpida profesional. Si se la topa algún día en el camino, cúbrase los oídos y huya con todas las fuerzas que sus piernas le permitan.

Será preciso alejarse de la gente que frecuente grupos de teatro y de las personas que sólo lean ese tipo de escritores que suelen llamarse -malditos-. Si usted les concede una oportunidad, lo invitarán a tomar cerveza en lugares horrorosos, envenenaran su cerebro con estupideces y lo reclutaran a un ejercito de perdedores que añora secretamente un trabajo en la tele.

No es una tarea tan difícil identificarlos:

-Tienen pocos amigos que no se vistan de forma conspicua y que cuidan su higiene personal.
-Más del 60% de lo que leen es poesía.
-No elaboran ideas consistentes.
-Tienen un coeficiente intelectual bajo.
-Simpatizan con ideas de izquierda y son fervientes admiradores de Noam Chomsky.
-Han visto todas las películas de directores como: Quentin Tarantino, Pedro Almodóvar, entre otros.

Alejarse de esa gentualla es una necesidad absoluta. Mucho tiempo a su lado podría sofocar tu alma e inutilizarla para siempre.

Habla de arte únicamente con gente divertida, inteligente y particularmente culta. Ese propósito se hace más fácil si se aprende a escuchar, porque la gente que habla se delata. Escuchando sabrás si tu interlocutor produce ideas gaseosas o ideas claras y consistentes. Escuchando sabrás si alguien intenta hacerse pasar por culto balbuceando paparruchadas de origen seudo-intelectual o si en realidad es una persona con cierta elaboración intelectual.

Aprender a escuchar es una destreza que implica muchas veces no escuchar.

Lee casi todo lo que se atraviese en tu camino a excepción de Best-sellers. Evita particulamente a: Paulo Coehlo, toda la serie Harry Potter, Dan Brown, Walter Riso, etc.
La literatura de -superación personal- es para mentes débiles que no han sufrido lo suficiente. Los escritores de -superación personal- son mentes débiles que han subido un peldaño en la gran escalera de la estupidez y se dedican a timar a los incautos que se encuentran en los peldaños inmediatamente inferiores.
Aprender a vibrar con verdadera literatura es el mejor remedio para las mentes débiles.

Nunca leas la poesía de alguien que se autoproclama poeta, ni las novelas de alguien que se haga llamar escritor; no te desgastes con las fotografías de alguien que se presente como fotógrafo. Aprende a burlarte secretamente de todos aquellos que repitan muchas veces y a viva voz que son artistas.

Si le preguntas a alguien por su profesión y te responde algo como: -Soy artista- Tienes derecho a burlarte, pero hazlo para tus adentros únicamente o intentarán desgastarte en discusiones tontas sobre la subjetividad del arte, sobre la decadencia del materialismo, sobre el arte urbano, sobre el arte pop, sobre Andy Warhol, sobre el post-modernismo, sobre progresismo y tolerancia, etc.

No leas Blogs.

Desconfía de la gente que solo sabe adular. Si alguien adula en demasía tus escritos, tus fotos o tus pinturas, ese alguien tiene muy poco criterio o espera tu adulación reciproca. Si muchos adulan tus obras, lo más seguro es que sean pura basura.
No le pidas nunca a nadie una opinión muy seria: destruye tus obras por ti mismo.
Jamás le muestres tu obra ni tengas en cuenta la opinión de alguien que no lea más de 20 libros completos al año. Si te expones a la miseria intelectual de los seudo-intelectuales engrosaras también las filas de los miserables.

Lee poesía y estudia ingeniería electrónica. Escribe novelas y gana dinero como abogado de corporaciones. Pinta abstracciones por las noches y trabaja en Wall Street de día. Que el arte no sea tu oficio; que el arte no sea tu forma de ganarte la vida.
Si desafías esas reglas acabarás mendigando y tu arte será pobre, efectista y a la medida de las quinceañeras y del televidente promedio.

Sé cuidadoso y meticuloso en los momentos indicados.

Cultiva tu cerebro primero y luego tu arte. El primero le dará contenido al segundo.

The -Flying- Dutchman


The -Flying- Dutchman, originalmente cargada por Javier Pimentel.



Vivir junto al mar en este sitio, como en el sitio de donde vengo, no es necesariamente la gran cosa. No se requiere ser millonario o aventurero.

La pobreza es parte del paisaje y el horizonte se funde con la desidia. Todos: pobreza, horizonte y desidia, parecen infinitos.
Nadie se entristece ya por ser pobre o porque la civilización lo olvida.
La gente se entristece por cosas menos etéreas:
Porque la pesca está mala o porque muere un conocido.

Si el mar es sinónimo de progreso en otros lugares, acá es sinónimo de caos y mezquindad. Es casi siempre un sitio para ganarse la vida entre la basura y la podredumbre.

Esto no es Cancún ni la costa Azul. Este es el mar del tercer mundo y hay muchas preguntas sin resolver:

¿Qué debe sentirse al sonreír a las olas o al mirar un horizonte soleado sin arrugar los ojos?

¿A qué oleran la euforia y la felicidad en medio de la pobreza?

¿Qué tan divertido es jugar dominó por la tarde sobre una vieja mesa de madera rodeada de conocidos?

¿Habrá espacio para carcajadas verdaderas o el salitre escocerá las heridas y envenenará las almas?

En -La Mar-



Hemingway cuenta casi a manera de dato curioso que hay gente que se refiere al mar como si el mar fuera una presencia femenina.

-La mar- le dicen.

Como si fuera una mujer.

Supongo que -la mar- se parece en cierta medida a las mujeres, pero no quisiera ahondar en detalles. -El mar- masculino suena más prosaico pero menos riesgoso.

Si viviera junto al mar, como algunos personajes de Hemingway, mi vida sería diferente.
Tal vez tuviera brazos fuertes y tal vez nadaría más rápido que Ian Thorpe.
Mi color de piel sería uniforme y mi espalda más ancha.

Si viviera junto al mar no pagaría la electricidad ni navegaría en internet, pero esperaría botellas flotantes en las tardes de sol rojo.
Algún mensaje llegaría trayendo noticias de viejos naufragios o de amores perdidos.

No leería poesía, pero rompería corazones con más frecuencia. Y arrancaría bikinis y contaría historias de piratas y de maldiciones.

Y también lanzaría botellas a las olas, contando incoherencias que se me antojasen hermosas.

Si viviera en el mar ya no querría ser un pirata, porque los piratas de estos días usan metralleta. Sería, sin embargo, un tipo recio y de pocas palabras.
Pegaría más duro que Tyson.

Si viviera en el mar sería un pirata, un bucanero, un ermitaño, un naufrago.

Si viviera.

Cuando LAST.FM no me Cobraba nada Por ser Colombiano





En la única igualdad en la que me daba el lujo de creer era en la cyberigualdad. Creía en ella, no porque confiara en la bondad de las nuevas generaciones ni en la cyberdemocracia ni en las estupideces que se le parezcan. Creía en la igualdad de acceso a la información a través de internet por una razón más simple:
Porque internet permite un cierto anonimato.

¿Como se va a discriminar a un total desconocido?

En este preciso momento, usted lee este texto y no sabe si soy un negro o un Judío, si soy un comunista o un homosexual, si soy un indigena Guatemalteco o un Neo-nazi.
A ese tipo de anonimato me refiero.
El internet está rebosante de toneladas y toneladas de información y de un montón de cosas que están libres para todo el que las quiera ver. Por más de que lo intente, en el momento en el que yo haga click en el botón "publicar entrada" no podré evitar que la gente que tenga el coeficiente intelectual menor a 100 acceda a esta entrada y lea esto que escribo. Me encantaría encender el detector automático de -IQ- y mantener este blog lleno de gente inteligente como usted, señor lector, pero el cyber-anonimato es el adalid de la cyberdemocracia, me impide mantener este espacio del internet libre de idiotas en la misma forma en que le impediría a un neo-nazi mantener su blog público libre de Judíos prestos a condenar y protestar.

El caso de Last.Fm, sin embargo, pone en entredicho todo lo anterior.
Me limitaré a decir que Last.Fm es una comunidad musical en internet de origen Aleman cuya principal característica es ofrecer un servicio parecido a una estación de radio a través de -la superautopista de la información-. Este servicio de radio se ofreció gratuitamente por años y años hasta que un buen día, después de que CBS compró la comunidad, se tomó la decisión de empezar a cobrarlo.
El problema, claro está, no es que los dueños de un negocio encaminado a vender servicios hayan decidido cobrar por lo que ofrecen, el problema es que estos anunciaron que iban a cobrarle una suma de 3 Euros al mes únicamente a los usuarios que residieran por fuera de El Reino Unido, Estados Unidos y Alemania.

Voy a ponerlo en otras palabras:
Antes, las estaciones de radio en Last.FM eran gratis para todo el mundo, pero de un momento a otro Last.FM decidió que a partir del 30 de marzo los Colombianos, Peruanos, Salvadoreños, Japoneses, Italianos, Suecos, Suizos, Bolivianos, Ecuatorianos y en general todos aquellos que no sean Estadounidenses, residentes del Reino Unido o Alemanes tienen que pagar una suma mensual por escucharlas.
Es un caso de discriminación claro y palpable, el criterio es el país de origen: Si usted no viene de tres regiones del primer mundo y quiere acceder a nuestros servicios, extiéndanos un cheque por 3 euros cada mes.
¿Razones? En el Blog de Last.Fm no hay ninguna muy clara y no me molestaré buscándolas, no me interesan. No me apetece escuchar o discutir las razones por las cuales deciden cobrarle a los usuarios del atribulado tercer mundo mientras mantienen la gratuidad a los usuarios de tres de las regiones mas ricas del globo terraqueo. No he sabido de una medida más regresiva que ésta desde el IVA, que grava a pobres y a ricos por igual. Esto es en estricto sentido mucho peor: Gravar a los que son estadísticamente más pobres y exhimir a los más ricos.

Las comunidades en línea como Last.FM se mantienen a flote con el contenido que crean sus usuarios (Usted y yo) y lo cierto es que si ellos quieren mis contenidos y mis scrobbles y mis listas, deberán esforzarse mucho más. El mensaje que escucho entre líneas es básicamente el siguiente: No podemos sostener el negocio en Colombia a través de la publicidad porque nuestro modelo de negocios falla y aunque usaremos tu contenido y seguiremos mostrándote publicidad, tambien te cobraremos si quieres usar nuestra Radio. No tenemos la culpa de que hayas nacido en Colombia.

Adivinen qué: Yo tampoco.

Si no pueden sostener el negocio en Colombia a través de la publicidad ¿Por qué sigo viéndola cada vez que abro Last.FM desde mi computador?

Me limitaré a decir que me siento muy decepcionado. Alguna vez fui tan ingenuo como para creer que Last.FM representaba algo así como el futuro de la democracia musical y por eso toleraba entre mis "Last.Fm Friends" a los idiotas que escuchaban una y otra vez las canciones de Coldplay . Ahora, con los ojos más abiertos, entiendo que Last.FM es un fiasco y que la cyberigualdad es como todas las otras igualdades: Una entelequia que inventó la humanidad para burlarse de si misma, una idea tierna pero inconsistente.

Si yo no fuera un despreciable importaculista, si me interesara cambiar el mundo, propondría un Boycot desde el 30 de marzo. Propondría por ejemplo que todos los usuarios de Last.Fm que leyeran este post cambiaran su perfil de usuario por un cuadro negro como este en memoria de la difunta cyber-igualdad.
Como me gusta la comodidad y no peleo por causas como los delfines rosados o los huecos de la capa de ozono, me limito a escribir esta cosa y a evaluar durante estos dos días la posibilidad de cerrar para siempre mi cuenta de Last.Fm.

Por supuesto que tendré que encontrar una página parecida que no me cobre por ser Colombiano e indefectiblemente caeré en un viejo pero más agradecido vicio que a todos estos superempresarios les duele: Invocaré al barco fantasma de Morgan que siempre viene cargado de música gratis. Supongo que es la forma más efectiva de protesta.

El Policía Poeta del Pantano de Vargas



Se supone que es un policía de turismo. Después de una clase de seis meses de teoría general del estado y de otras tantas materias afines, yo no entiendo ese concepto, pero esa es otra historia.

No es amigo de la palabra "entonces" y en un acento cantado (que me hace pensar en un torpe pero tierno caballero de otra época) prefiere usar la palabra "entón" para conectar los sucesos de sus relatos.
Es una palabra horrorosa y sin gracia, pero cuando él la repite bajo el sol del Pantano de Vargas suena encantadora.

Sus historias son sobre caballos, sobre generales obstinados que tientan al destino, sobre unos jinetes llenos de bizarría que cabalgaban casi desnudos y que acababan con todos los rivales a su paso. Las cuenta señalando hacia los cerros, indicando las posiciones de los generales, revelando el camino de las tropas e insinuando las trayectorias de las balas de cañón. Mientras ubica con gestos pausados el lugar que alguna vez fué la morada de Simon Bolivar, uno casi puede sentir el estruendo de la batalla.

Ningún historiador Colombiano que conozca tiene el mismo carisma o el mismo talento para hacer vibrar a la gente con ese tipo de historias sobre nuestros héroes.

Es un policía de turismo, porque así está escrito en su uniforme. Pero tambien, con el permiso del cielo Boyacense, es un poeta. Por lo menos un poeta de medio turno.

No creo que lo sepa, pero dentro de su uniforme, debajo de su sombrero y en el canto de sus frases torpes hay más poesía que en muchos best-sellers y facultades de literatura.

Here Comes The Sun


Here Comes The Sun, originalmente cargada por Javier Pimentel.



Here comes the sun
here comes the sun, and i say/
it's all right/
Little darling, it's been a long cold lonely winter/
little darling, it feels like years since it's been here/
George Harrison


Creo en la fotografía. En la buena fotografía. Me gustan las fotos de la gente que imagina un mundo y puede mostrar su visión de ese mundo con la ayuda de una cámara fotográfica.

Creo en la respetuosa y maravillada forma en la que Roland Barthes estudia y nomina lo fotográfico, en las visiones de Cartier Bresson, en los retratos de Annie Leibovitz, en las evocaciones de Ansel Adams y en las ensoñaciones provocadoras y luminosas de Lachapelle. Creo en la dedicación apasionada de Sebastiao Salgado y en el talento de Richard Avedon para retratar personas y desnudar almas. Todos ellos cuentan historias grandiosas con sus fotografías y son creadores de imágenes hermosas. Admiro sus trabajos profundamente.

Creo que una buena foto se toma, no se fabrica. Me fastidian los retoques digitales excesivos y me repugnan los gigantescos recortes que compensan la falta de cuidado y concentración en la composición. Si alguien pasa más tiempo frente al Photoshop que detrás de su finder ese alguien es un diseñador digital, un retocador de fotos o un ilustrador que basa su trabajo en fotos pero nunca un fotográfo. Una foto que necesite muchos retoques es una mala foto y alguien que retoque en demasía indiscriminada es un pésimo fotógrafo.

Detesto de sobremanera a los turistas con ínfulas de artista que viajan a los lugares más atribulados del mundo y le toman fotos en Blanco y negro a los rostros de los lugareños pobres para después hacerlas pasar por arte.

No hay peor afrenta al buen gusto y a la fotografía que la técnica del HDR. Si a alguien le preocupa demasiado el rango dinámico de sus fotos debería usar buenos rollos de filme, que logran un gran rango y lo hacen respetuosamente, con delicadeza, sin hacer de las fotos un vesánico festival de luces y colores de aspecto artificial y extravagante como el de las tiras cómicas baratas. El HDR es así: horroroso y lleno de una burda y colorida artificialidad; aveces lo imagino como un intento de los junkies de la computación por crear el arte que le es esquivo a sus almas nerds.
En Flickr, a propósito, ronda una foto de una moto llena de brillanturas y colorinches que se exhibe como la gran cosa engañando a Gog y a Magog y haciéndole propaganda al reino de las tinieblas del mal gusto.

La lomografía es una idea tierna pero tontísima y simplísima. Hay tantos lomógrafos como gente que nunca ha visto una gran foto; hay tantos lomógrafos como artistas neohippies y trapudos de facultad Bogotana. Veo en ella un hobbie para los que nunca han vibrado con una foto o para los que han renunciado a esa magia, para los necios que creen que la suerte y un click son los únicos ingredientes necesarios para una foto sublime. Si la idea es crear imágenes casuales y divertidas; el finder, la observación, la sensibilidad, la sutileza y el sentido del humor son tus mejores amigos, pero ninguno es ajeno a la disciplina fotográfica; ésta se basta a si misma.
La lomografía es a mi juicio una propuesta de estilo de vida, no una nueva expresión artística, y en este mundo en el que los estilos de vida se convierten fácilmente en religiones, otro estilo de vida por novedoso y cool que suene, hace mucho estorbo. La lomografía sobra.

Creo en la composición cuidadosa, meticulosa, obsesiva. Un milimetro hace la diferencia entre una buena y una mala foto. Creo en el balance compositivo, en la contraposición armónica de texturas, en el buen uso de la profundidad de campo, en los colores que roben el ojo y en las imágenes que propongan historias para pensar. Creo sobretodo en eso: En las fotos que hagan pensar e imaginar. Ken Rockwell, a quien respeto mucho, dice que son muy pocos los fotógrafos (incluso profesionales) que logran capturar la imaginación y estoy firmemente de acuerdo con esa idea.

Cada vez que hago click con mi cámara es porque previamente he observado con ojos atentos y he identificado el studium y el punctum de la escena que tengo frente a mis ojos. El click busca capturar las imágenes que imagino luego de observar el mundo y casi siempre obedece a preguntas básicas: ¿Qué hago para que esta foto se parezca más a esa imágen que tengo en la cabeza? ¿Qué detalles son prescindibles o distraen la atención o destruyen aunque sea ligeramente la armonía y el balance de esta foto?
¿Qué es lo realmente imprescidible y desde que ángulo, distancia y perspectiva puedo lograr esa imágen que imagino?
¿Como se ve mejor?

Una vez contestadas esas preguntas, la cámara juega en un segundo plano. La cámara es un simple instrumento. Tomo fotos con una Nikon D90 porque me parece una cámara sensacional y llena de posibilidades creativas; porque el sonido de su obturación me invita a tomar más fotos, porque se deja agarrar muy bién y por su grandioso finder. Además, es la mejor cámara que puedo comprar por ahora.
Creo, sin embargo, que cualquier cámara basta para tomar buenas fotos y he visto imágenes preciosas que salen de cámaras baratísimas y plastiquísimas y de apariencia tontarrona. Si este arte es sobre imaginación y observación, las cámaras son simplemente escollos técnicos a superar, meras herramientas para atrapar visiones.

A propósito de esto último, Rockwell propone algo que me viene a la cabeza de tanto en tanto:
-Las cámaras son como las guitarras, cuando un virtuoso toca su guitarra no está pensando en acordes o en cuerdas sino oyendo y pensando en su música.
Es cierto: Alguien que tome buenas fotos puede tomar buenas fotos usando practicamente cualquier cámara. Un buen fotógrafo, como un buen músico, maneja sus instrumentos con destreza y precisión y discierne entre uno y otro prefiriendo al que más se ajuste a la necesidad de su arte, casi siempre usa el instrumento que le permita reproducir con mayor facilidad el sonido de su alma.

Yo, por ejemplo, no soy precisamente un fotógrafo ni imagino mundos como Lachapelle, no soy un experto en la técnica como Rockwell, no puedo retratar al papa ni viajar a fotografiar el Africa, así que le tomo fotos a lo que me rodea y aveces tengo suerte en los viajes. No he tomado una foto que haga estremecer a nadie o que haya parado el tráfico pero cada vez que puedo agarro mi Nikon, aguzo la vista y salgo a buscar atisbos del mundo.

A Unos Pasos del Patio


Casi en El Patio, originalmente cargada por Javier Pimentel.



Aveces mi patio es un lugar soleado y lleno de rayos de sol que se cruzan. Hay una especie de lugar techado justo en medio de su su inmensidad verde y el interior de la casa. Bajo ese techo la luz es excelente.
Estas mañanas he salido temprano sin mirar en esa dirección y estoy seguro de que algún día estaré tan lejos que no podré asomar el ojo para atravezar la vista desde el lado más oscuro hasta ese muro final de color naranja que mantiene alejados a los maleantes.

Nada de esto es para siempre, así que me deleito fijándolo todo momentaneamente en mi retina y mucho menos momentaneamente en este montón de ceros y unos. Le atribuyo esa idea en parte al aburrimiento y en parte a una tonta esperanza de mantener la luminosidad de estos momentos en mi memoria como recuerdos atravezados de sol.

Sobre Moo


Yay!!!, originalmente cargada por Javier Pimentel.




Me topé con MOO casi por casualidad. Abrí una cuenta Pro de Flickr y resulta que me hice acreedor a 10 MOO minicards gratis. No tenía ni idea de qué eran MOO o sus minicards pero al navegar por la acogedora interfaz gráfica del sitio me di cuenta de que se trataba de éstos rectangulitos pequeños que sostengo en mi mano ahora, en los que estan cuidadosamente impresas mis fotos. Al principio no me lo creía, así que decidí comprobar si la promoción tenía algun tipo de -catch-. Me imaginé que probablemente me obligarían a pagar el costo del envío hasta ésta recóndita ciudad donde vivo: San Salvador.
Lo cierto es que el envío no me costó ni un centavo (la promoción era totalmente cierta) y al cabo de algunos días (El envío no era express) recibí un sobre de carton con un logotipo en forma de gota que en su interior carga la palabra MOO y justo al lado la frase: We Love to Print.
Fué una primera gran impresión (la que me llevé), porque el empaque se me antojó muy bien pensado y creo firmemente en que las cosas buenas casi siempre van envueltas en buenos empaques.
Las Minicards, encajadas en una especie de postal, resultaron ser unas impresiones (28 X 70 mm) cuidadosas y de aspecto Matte sobre una especie de lámina acartonada, llenas de colores y de posibilidades creativas. En el reverso, como se me había prometido, estaba mi nombre y el logotipo de Flickr.

Es un acontencimiento encontrar un estudio de impresiones en Internet que le dé un tratamiento digno a mis fotos sin obligarme a realizar nuevos uploads en tamaños diminutos y que además envíe los resultados de forma confiable a estos atribulados países de la periferia. Moo, con su promoción, logró probarme esas dos cosas y se ha ganado un cliente; si sus postales y sus stickers son tan delicadamente coloridos y tan cuidosamente elaborados como sus Minicards; que logran una rara y deliciosa combinación entre elegancia y sofisticación (Sin dejar de ser muy divertidas y dulces para el ojo) entonces creo que el lema comercial de este nuevo negocio de impresión es muy adecuado: A Richard Moross y a su equipo realmente les fascina imprimir.

El link: www.moo.com

Manifiesto Casi Estético


Manifiesto Estético, originalmente cargada por Javier Pimentel.



Vivimos en un lugar redondo y frío dominado por imagológos; los conceptos han muerto y las mediocres imágenes mentales que se proponen sobre el mundo se vislubran como ideas irrefutables. Por acumulación, éstas imágenes van forjando una cultura marginal y llena de tontería; todo el mundo las comparte y todo el mundo les rinde culto. (Como en la palabra CULTUra).

Es este un mundo en el que ser artista es ser como Juanes, en el que ser músico es ser como Shakira, en el que ser escritor es ser como Paulo Coehlo, en el que ser actor es ser como los tontarrones de RCN y Canal Caracol. Es este un lugar tontísimo y simplísimo en el que las señoritas ven en las sensibleras canciones de Ricardo Arjona una expresión lírica original y sublime.

Palabras como escritor, artista, músico, fotógrafo, Rastafari y actor, entre muchas otras, han perdido el significado que alguna vez tenían, le han cedido el paso a esas imágenes que las masas tontas comen en el desayuno.

Si ser artista implica usar mucho fijador en el pelo y devenir un malviviente estúpido e incapaz de apreciar la belleza prefiero mandar esa nueva noción del "arte" a la mierda. Si ser artista es usar el disfraz de los estúpidos que pululan en las facultades de arte y vestir chaquetas de cuero olorosas a marihuana prefiero venderle el alma al diablo y renunciar para siempe a la poesía.

El mundo era mejor cuando no se construía a través de imágenes gaseosas proyectadas con ayuda del Trinitron; formateadas para los ojos del necio y del estulto.
Los Simpsons y las telenovelas Mexicanas han influenciado mucho más el pensamiento de estas ultimas generaciones que Dostoievski, García Marquez y Barack Obama juntos.

Sin embargo, el problema no radica en las imágenes, el problema es que éstas han reemplazado a los conceptos y las ideas y que así, la cúspide de la pirámide del nuevo orden mundial es habitada por aquellos que crean la imagología. Inscribe una imágen del mundo en el cerebro del colectivo y reinarás.

Podrá usted decir que soy un hijodeputa, pero cada vez que escucho las palabras "escritor", "fotógrafo", "artista", "rasta"; o las frases "Cultura alternativa" y "Construir pais" tiendo a cagarme de la risa.'

Ideas en Aluminio Anodizado


Ideas en Aluminio Anodizado, originalmente cargada por Javier Pimentel.



Piensa en tu novela o cuento favorito y en su mejor personaje.
¿Como lo imaginas?
¿Es así, grande y fuerte y rubio como Clint Eastwood cuando mataba indios?
¿Es así, preciosa y de piel suave como las princesas de Disney u horrorosa como las infantas de la vida real?

Es una inquietud ingenua, lo sé, pero aveces me pregunto si a mi personaje favorito se lo imaginaron frente a una vieja Remington, si lo escupió una lapicera o si lo teclearon suavecito ya bien entrada la era digital.

Para que Todo Suene


Para que Todo Suene, originalmente cargada por Javier Pimentel.



Me pregunto si entre toda esta maraña de cables se halla perdida alguna idea o revolotea un recuerdo que ya no se tiene en cuenta. Lo que es cierto es que sobre este escritorio no hay una sola manguerita de éstas, ni larga ni corta, que sea inútil o que haya entrado en desuso. Todas se necesitan.

Las casas del mundo se llenan de alambre y de ese monton de serpientes sin las que la vida sería imposible. Este no es el mundo de la gente sino el mundo de los cables.

Puede parecer escalofriante y no es extraño que el miedo embargue cuando los rincones empiezan a llenarse de pequeñas cuerdas enroscadas, pero aquello es paranoia innecesaria.

Yo las miro con cariño. Si es que son víboras las que se entrelazan en esta maraña que reposa sobre mi escritorio, ya han perdido el veneno. Casi siempre transportan y escupen música.

Algunas Cosas Son Fotogénicas y Otras Son Feas



Woody Allen dijo en una entrevista reciente que su obsesión por la belleza lo hacía un hombre muy superficial. Dijo, entre lineas, que el principal razgo de un superficial es su necesidad apremiante de asir cosas bellas todo el tiempo.

A mi, por ejemplo, me encantaría llenar este espacio de objetos que no sólo cumplieran su propósito básico sino que además se vieran bien. Prefiero los artefactos y los objetos que sirvan para hacer cosas y que además inspiren hacer cosas. Cuando compro algo no me duele pagar más si este algo se ve mejor, si este algo me robará la mirada y me alegrará la vida y me invitará a usarlo, a tocarlo.
Un objeto feo es como una mujer fea: Puede servir para su cometido perfectamente y hacerlo todo muy bién, pero al final termina aburriendote y robandote la inspiración.
Los Escandinavos saben esto desde hace rato y por eso ya superaron aquel paradigma que propugnaba por objetos fabricados sólo para funcionar. No es una coincidencia que el diseño de los países nórdicos sea la gran caca si se tiene en cuenta que el nuevo paradigma exige mucho más: Los objetos deben funcionar, funcionar más eficientemente y además deben verse bien, deben inspirar.

No creo que sea una idea descabellada si se piensa que los objetos son usualmente herramientas pensadas para el bienestar del hombre y que un hombre es por lo menos en parte el resultado de su entorno: de lo que ve, de lo que lee, de lo que toca, de lo que usa, de lo que hace.

Este pequeño espacio del mundo en el que me siento a diario ha tomado forma como resultado de una búsqueda de objetos hermosos. Ninguno ha sido bendecido por Christian Dior ni aprobado por Donatella Versace pero hacen de este lugar un sitio más acogedor. La gente saltará a las conclusiones, pero si alguien me acusa alguna vez de ser un hombre superficial intentaré refutarlo; revelaré mis razones o le diré, como último recurso, que soy como Woody Allen.

When They Go Out And Play


When They Go Out And Play, originalmente cargada por Javier Pimentel.



Algunas tardes Papá y Juancho se encuentran en el jardín y mientras papá riega las flores o cuida de sus tomates, Juancho le exige cosas ladrando o galopa entre las hojas o se revuelca en la hierba para luego echarse, si puede, a su lado.

Juancho casi siempre ladra fuertísimo y exaspera a papá, quien intenta calmarlo al principio y luego le pega uno o dos gritos. Es un juego y una contienda entre dos paciencias, y la de Juancho siempre persevera con una cierta ternura; ladra y salta y empuja con el hocico y trae su correa y apunta hacia la calle.

No me parece raro que papá siempre acceda.

About The Elf Who Makes Music


Ilustración de Nana Franco

Corro el riesgo de repetirme si digo que la música circunda este lugar, pero es un riesgo saludable. Hay un duende que se desliza y da pequeños saltos entre la madera y baila sobre los giros de los discos duros.
Jamás lo he visto pero me lo imagino diminuto, bonachon e inofensivo; me lo imagino lenguaraz, terco y ocurrente.

No creo que sea irlandés, porque prefiere el jazz y aveces pone vallenatos, aunque detesta que usen la palabra eclecticismo o el adjetivo "Excentrico".
Pone a sonar a Miles Davis de vez en cuando, pero también a Diomedes y también a John Lennon y a todos los de su calaña. Nadie sabe a ciencia cierta cual es la naturaleza de la extraña aleatoriedad que lo impulsa.

En el estudio de mi casa, entre la madera y la maraña de cables (repito) vive un duende, que es diminuto e impredecible y tambien es un hacedor de música.

Made To Spin and Shine


Made To Spin and Shine, originalmente cargada por Javier Pimentel.


Este es un lugar lleno de madera en el que se respira olor a nuevo. A la derecha hay un gran estante para libros de esos que se compran desarmados e incluyen, por el mismo precio, un montón de cosas: Tornillos, remaches, entrepaños y una infinidad de retos para la paciencia.
Como asiento de trabajo se usa un escritorio que mamá había comprado para una oficina que usó muy pocas veces. Es muy largo y en las noches cabemos los tres, uno al lado del otro, trabajando en tres diferentes computadoras portátiles.
Sobre el escritorio hay muchas cosas: Casi siempre dos laptops y un iMac blanco como la nieve, de aspecto cristalino, que nos acompaña desde hace unos tres o cuatro años.
Es un recinto relativamente oscuro en las tardes pero discretamente silencioso y acogedor. Cuando uno cruza el corredor y decide seguir de largo, la música precisa hace retumbar la madera y desde el escritorio hace un llamado fuerte y claro.

Los Ojos de Catalina



No entiendo su peinado. Es como mirar un montón de triangulitos que se entrelazan y que terminan en unos mechones de color castaño para caer sobre una frente grandota.
Hay un pequeño espacio entre sus dientes, no muy pronunciado sino perfecto, con la proporción adecuada.
Llora sin lagrimas cuando le conviene y aprieta los ojos fuertísimo. Entonces uno empieza a extrañar esas dos esferas blancas gigantescas y las dos bolitas marrones que tienen en el centro; y le concede lo que sea, para que mueva esas pestañas pequeñitas pero gruesas y haga cualquier gesto, cualquier gracia, cualquier guiño.

Cada mujer cultiva desde niña una pequeña reina del drama. Con cada año que pasa va aguzando las maneras, trabajando en la resistencia, va haciendose diestra en algo intimamente femenino e inexpugnable. No son peligrosas por casualidad. En eso pienso mientras ella juega como si no se percatara de mi existencia: en los pobres corazones de los hombres que se le cruzarán en en el camino.

Este espacio es todo suyo, le pertenece. Mientras afuera la gente habla y come y ríe y finge divertirse, ella juega inventando historias con lo que tiene a la mano.
Mide un poco más de un metro, pero ya adivina los estragos que puede causar con esos ojazos marrones; ya sabe iluminar la noche con su sonrisa.

The Desk Of The Eclectic Reader


The Desk Of The Eclectic Reader, originalmente cargada por jpimentelc.



Es un sitio relativamente oscuro, del color de la madera. Sobre cada pupitre hay una pluma lista para usarse y dos libros cuyos colores crean una sensación cromática deliciosa si se los mira en relación a su entorno ocre.

Se supone que uno de los libracos, de carátula azul apastelada atrapaojos, es una selección de lecturas para gustos eclécticos, elaborada por un tal McGuffey. Ni idea.
Se supone tambien que aquí le daban buena educación a los niños negros del sur de Los Estados Unidos en una época en la que todavía eran ciudadanos de segunda categoría.
Nuestra guía, una señora afable y de buen humor, de aquellas republicanas que mencionan mucho a Jesús, asegura que en estos edificios la gente recibía un trato digno y que sus paredes algún día albergaron voces y notas de Gospel.

3 de enero de 2009. Montgomery Alabama

Ir a Atlanta

I'm just an old hound dog/
Roaming around, oh Lord/
I've got all this/ and Heaven above/
Oh, Atlanta/
I hear you calling
I'm coming back to you one fine day
Alison Krauss





Desde que uno se la imagina por primera vez, Atlanta hace una poderosa promesa musical, como todas las grandes ciudades. Así como uno recuerda las voces de Sinatra y de Tony Bennet al pensar en Nueva York, así recuerda uno las de Alison Krauss y Ray Charles cuando piensa en Atlanta.
No es posible evitar la tentación; en la autopista, al pasar la frontera, el iPod pone en mis audifonos la voz de aquel ciego que dice algo sobre una tal Georgia (No se sabe si habla de una mujer o de un lugar del mundo) que siempre lleva en su mente. Hay en estas tierras, esparcidas por todos lados, semillas de Blues y de Jazz.

La promesa, sin embargo, no es solo musical. Cualquier persona que lea por lo menos periódicos sabe que Atlanta es la ciudad que ostenta el acuario más grande del mundo; una inmensidad de agua azul rodeada de cristales, en la que flotan entre otros, los únicos tiburones ballena que se mantienen en cautiverio.
Impresionante es la palabra adecuada para describir aquel sitio, pero debo decir que esperaba algo más contundente, algo colosal. Supongo que me decepcionó la rapidez con la que se puede recorrer sus pasillos, pero en todo caso podría decir en su defensa que los días previos al cambio de año no son un muy buen momento para visitarlo, y además que la experiencia no está completa sin llevar un -wetsuit-, con el que se supone que me habrían permitido (por una módica suma, por supuesto) sumergirme en los tanques que albergan a los animales que probablemente no estarían interesados en morder mi trasero. Si usted es un buzo certificado y no un simple aficionado como yo, habría podido realizar un tour subacuatico completo.







Las posiblidades son muchas: Un paseo por Piedmont Park, un vistazo a la ciudad desde la inmensa Peachtree Tower, el recuerdo de un rascacielos en forma de lapiz, un recorrido por una zona de restaurantes y de vida nocturna pensada con gran precisión arquitectónica y un museo de la historia de Coca-Cola, en el que se pueden probar más de 60 productos de The Coca-Cola Company, incluyendo algunos que solo se venden en ciertas zonas de Asia.







Una semana o menos, por cierto, no es suficiente para visitar Atlanta, así que no me puedo llevar la impresión completa en mi cabeza. Me voy como prometiendo lo que Alison Krauss le promete cada vez que suena en la radio: Que un buen día volverá.
Supongo que lo haré.
Yo siempre vuelvo.

Oh, Atlanta


Oh, Atlanta, originalmente cargada por jpimentelc.



Esta foto para Nana, que me recordó con un dibujo el Skyline que me era más frecuente hace algunos meses.
Ahora yo te muestro, con la torpeza de un fotógrafo aficionado, el Skyline que conocí hace algunos días.

Feliz Año para ti Tambien.

Amanecer En El Valle del Sinú: Antología Poética de Raúl Gomez Jattin

Por qué va a entristecerte el no ser poeta
Terrible sufrimiento el serlo
Sagrado –es verdad-
pero terrible

Raúl Gómez Jattin




Si uno nació de Bucaramanga hacia arriba vive orgulloso de Gómez Jattin porque le han dicho que a diferencia de otros escritores costeños fue un tipo cojonudo y lenguaraz. Es cierto: Raúl Gómez Jattin fue todo eso y otro poco. En sus últimos años se paseaba por los parques de Cartagena arrebatando comida de la boca de la gente como lo hacen todos los otros mendigos del corralito de piedra. Él, sin embargo, tenía una pequeña coartada: La poesía.

Y es precisamente su poesía lo que se recopila en "Amanecer en el valle del sinú, Antología Poética", un libro que tras un aburrido pero acertado prólogo de Carlos Monsiváis, nos revela el mejor regalo que un mendigo pudo haberle dejado a la humanidad que lo jodió hasta el tuétano. Esta antología poética, a mi juicio, siempre se queda en los extremos: tiene poemas muy malos y poemas que solo pueden ser producto de una sensibilidad genial. Casi obsceno, conjuro, sin querer ofender y algunos otros apartes de la antología de Gómez Jattin hacen que uno perdone aquellos otros poemas excesivamente delirantes que no dicen mucho y que hablan únicamente de aquel hombre majareta y perdido en los vicios.
La poesía más lúcida y hermosa es la del Gómez Jattin que todavía no está loco pero que se sabe al borde de la vesania, que reconoce su maldición y la vive apasionadamente:

"No soy malvado Trato de enamorarte
Intento ser sincero con lo enfermo que estoy
y entrar en el maleficio de tu cuerpo'
como un río que teme al mar pero siempre muere en él."


Esta antología poética es, a mi juicio, una joya de la poesía Colombiana, no solo porque compila la obra de uno de los poetas Colombianos más polémicos y talentosos, haciendo un recorrido por sus poemas más inspirados, sino porque permite una visión diferente de una región de Colombia llena de Libaneses a los que la gente llama Turcos, llena de matronas y chismes, llena de apellidos influyentes, llena de pobreza: mental, cultural y del espíritu. Resulta por lo menos irónico que la sociedad de cabeza cuadrada de la costa Atlántica Colombiana aparezca inmortalizada en la poesía de Gómez Jattin. Él, como el mártir redentor de una calurosa provincia llena de tontería e ignorancia, inmortaliza a aquellos que tal vez no merezcan mucho más que el olvido.

!Desviaron El Vuelo! Viacrucis de Mi Secuestro

"Íbamos de sur a norte, de Neiva a Bogotá, y el avión hizo el viraje de norte a sur, de Neiva hacia el sur del Departamento, hacia el sur del País. Le dije a Álvaro Macías: "Desviaron el vuelo".
Jorge Elías Guebelly, Jorge Eduardo Gechem




Enfrentamos una larga racha de libros que cuentan historias sobre los vejámenes y torturas que sufrieron las personas secuestradas por Las FARC; casi todos los plagiados que recuperan la libertad deciden que vale la pena contar su historia en un libro y entonces escriben unas cuantas cosas o le venden sus memorias al mejor postor para que éste las convierta en uno de esos libracos sin alma que publican hasta las editoriales más respetables para aprovecharse del morbo de la gente, de la tendencia generalizada a escudriñar en todas las penurias por las que tuvieron que pasar los secuestrados. Rondan por ahí en las estanterías de las librerías y se venden como pan caliente, entre otras, las memorias del secuestro de Luis Eladio Pérez, las de Frank Pinchao y están en camino las del excanciller Fernando Araújo (recordado por el escándalo de Chambacú) y muy seguramente las de esa nueva Ingrid Betancourt Afrancesada y New Age que vemos en la televisión.

Recordando un párrafo de Asumpta Camps sobre la obra de Primo Levi, Antonio García Ángel usó la expresión cuadernos del dolor para referirse al genero que engloba a este tipo de literatura basura. No podría imaginar un apelativo más apropiado; eso es precisamente lo que son esos libros: cuadernos en los que se consignan esbozos más o menos acertados del retrato del dolor que produce el secuestro. No es sorprendente que se vendan como pan caliente entonces, porque es claro que la gente paga sin escatimar un centavo por la posibilidad de dar un vistazo al dolor ajeno.

Nada excusa, a mi juicio, la proliferación de esta entretención barata y morbosa disfrazada de literatura, pero no puedo hacer mucho al respecto. Lo que me ocupa es, a propósito, el libro que contiene las memorias del secuestro del exsenador Huilense Jorge Eduardo Gechem, que no solo se limita a narrarnos con pelos y señales los pormenores del secuestro del excongresista (que incluye el secuestro de un avión y es digno de una película de Hollywood) , sino que además nos presenta un concienzudo análisis (Alerta de Subjetividad: yo participé en su elaboración) sobre la problemática del secuestro en Colombia, una tipología de ese fenómeno y unas precisiones académicas sobre las posibles causas estructurales del secuestro en nuestro país.
La primera parte es una crónica pulcra y de lectura fácil escrita por Jorge Elías Guebelly, doctor en literatura de la Sorbona, en la que no se ahonda mucho en detalles morbosos y se logra mantener la tentación -amarillista- a raya. Terminada la crónica, el exrector de la Universidad Nacional Ricardo Mosquera Mesa, propone unas posibles causas estructurales para la problemática del secuestro en Colombia, recorriendo la historia de ese terrible flagelo en nuestro país y dando un vistazo a los acontecimientos y a las posibles equivocaciones históricas que hicieron del secuestro una práctica reiterada por parte de los grupos armados.
El diseño de la portada es atroz y la edición es muy mala, pero este libro es diferente porque no solo se limita a ofrecernos un nuevo relato doloroso sobre la vida en el monte y sobre las torturas de la guerrilla; de esos relatos ya hay muchos que se convirtieron en libro y todos se parecen: El secuestrado era un soldado o un político, lo secuestran, lo separan de su familia por mucho tiempo, el secuestrado sufre muchísimo, no come bien, se mantiene al borde de la muerte, se contagia de enfermedades tropicales y etcétera. Una vez leído el primero, uno se ha leído todos, porque la crueldad de la guerrilla es siempre la misma y porque los periodistas que escriben estas crónicas tienen claro que deben hacer hincapié en los detalles escabrosos para vender bien el libro.
Decía que Desviaron el vuelo es diferente porque al final, cuando usted se lo haya terminado sentirá que habrá leído algo más que unas memorias lastimeras y llenas de resentimiento. Aunque usted no sea un lector habitual de prensa amarillista ni se sienta atraído por las crónicas del dolor, no verá su tiempo desperdiciado con más páginas empapadas de sangre, sudor y lagrimas; también habrá logrado dar por lo menos un paso más hacia el entendimiento del conflicto Colombiano y habrá obtenido uno o dos nuevos elementos de juicio para irse formando un criterio propio sobre la discusión entre los detractores y los promotores del llamado intercambio o canje humanitario.

Valga señalar que, durante el lanzamiento en la Casa de Nariño, el presidente Álvaro Uribe (Quien escribió el prólogo) reiteró en presencia de Luis Eladio, Pinchao y otros secuestrados, su posición negativa hacia la posibilidad del intercambio en las condiciones propuestas por la guerrilla. Estamos ganando la guerra dijo -déjenme la tareíta de rescatar a los secuestrados a mi-. Saliendo de la casa presidencial, Luis Eladio se acercó a un grupo de asistentes al lanzamiento y espetó algo como: -Lo mismo de siempre, está claro que este gobierno no está dispuesto a dialogar.

Valdría la pena preguntarse entonces: ¿Intercambiar un senador o un policía por dos guerilleros presos es una forma de diálogo? ¿Qué hacemos con esa idea Kantiana que predica que el ser humano es un fin en si mismo y no un medio para conseguir un fin?
¿Si aceptamos el intercambio no estaríamos incentivando el secuestro, diciéndole a la guerrilla que éste es una forma legítima y muy efectiva de lucha?

Todos esos interrogantes, muy pertinentes, se siembran en nuestras cabezas después de una lectura cuidadosa del libro de Mosquera Mesa y Guebelly.

A Manera de Despedida

"What would you think if I sang out of tune
Would you stand up and walk out on me
Lend me your ears and I'll sing you a song
And I'll try not to sing out of key

Oh, I get by with a little help from my friends
Mm, I get high with a little help from my friends
Mm, gonna try with a little help from my friends"
The Beatles




Es viernes y en este momento sus relojes deben marcar aproximadamente las once de la noche. No sé qué horas son acá. Deben ser solo las 10 pero mis huesos me indican las dos de la madrugada; las apostillas, los counters de aerolineas y los funcionarios de inmigración tienen una vocación inigualable para inducir en la gente la peor forma de cansancio; aquella que combina embotamiento cerebral severo y dolores irregulares en bíceps, tríceps, cuadriceps y todos esos músculos que terminan en iceps.
Casi toda mi familia me esperaba: Mamá, Papá, Juancho y Esther.
Orden de la noche: Una cena deliciosa cocinada por Esther y un tour por una casa en San Salvador que aunque desconozco por completo es, en teoría, el único lugar del mundo que puedo llamar -hogar-. Lo anterior, partiendo de la idea sensiblera de que el hogar es aquel lugar del mundo en el que está la familia.
Reviso el email y encuentro un saludo de Raúl; una especie de despedida. Pienso: -Maldita Sea- No me pude despedir de Raúl en persona. Pienso: -Uno está en un lugar y depronto plop, cae en otro, y la gente ya no está-. Pienso: Maldita sea, no me despedí de Raúl y de muchos otros amigos como es debido. Ahora, que estoy a dos vuelos de avión de distancia entiendo la magnitud de lo que he hecho, la realidad me golpea la cara con fuerza; estaba anestesiado por los borbotones de adrenalina que le inyecté a mi cerebro al ponerlo en la tarea de planear un viaje rápido y de llevarse mi vida a cuestas, en dos maletas de máximo 22 kilos cada una.

La adrenalina y la anestesia, sin embargo, se han agotado. Lo que viene ahora es una inyección de despiadada realidad.

Para evitar la melancolía rebusco en mi cerebro y encuentro una frase de uno de mis escritores favoritos; con ella el escritor intenta racionalizar el abandono de su padre. Es algo así como: Uno solo recuerda a quienes se han ido sin despedirse.

Tal vez haya algo de razón en esas palabras, pero ahora me suenan a basura poética. Yo me habría querido despedir de todos ustedes. Armar una gran fiesta, quizá, como aquel cumpleaños en el que nos emborrachamos con buen Whisky y bailamos y la ciudad y la noche estaban a nuestras espaldas. Me habría gustado abrazarlos a todos una vez más, para llevarme una memoria cierta, con fecha y hora, del ultimo abrazo que le robé a cada uno. Detesto ser sensiblero pero parece que esta noche Salvadoreña no me deja otra opción.
Pensé entonces, a raíz del saludo de Raúl, en despedirme de cada uno aprovechando las bondades del correo electrónico, pero un correo electrónico por cabeza habría sido un trabajo arduo y largo; soy un tipo con suerte: me puedo dar el lujo de decir que tengo muchos amigos. De los buenos, de esos que te hacen falta, de los que te duelen desde lejos. !Amigos como ustedes montón de canallas!

Soy un tipo con suerte, reitero, pero también un tipo perezoso y uno que cuida su salud mental: Un montón de emails llorones de este tipo podrían hacerme caer en una depresión que ni el Prozac ni la sicoterapia ni el putas podrían mitigar. Entonces, me pongo en la extraña empresa de escribir estas lineas melancólicas dirigidas a TODOS a manera de despedida. Ojalá este sea solo un jodido -hasta luego-.

Me preguntaba por qué en todas las despedidas la gente usa frases parecidas a la siguiente: "Me voy, pero los llevo en mi corazón" o: "Me voy, pero me llevo algo de ustedes".
Son frases de cajón que usan las quinceañeras, de esas frases que las adolescentes pegan en el corcho , de las que Barbie le recita a Ken.
Pero ahora, desde la distancia, les digo a todos que esas palabrejas suenan tan fregadamente ciertas y llenas de significado que me atrevo a creer en ellas cada vez que pienso en ustedes. No sé si los lleve en mi corazón o si me llevo algo que era -realmente- suyo (En el caso de Eduardo y Diego frescos: No se lo tomen literal, no me les tumbé nada) , lo que sí es una verdad irrefutable es que hay algo intrínseco de cada uno de ustedes que ahora hace parte de mi en formas insospechadas. Ustedes mis amigos, hacen parte de mi, de mil y un maneras misteriosas que mi mente va revelando poco a poco:

¿Que sería de mi en esta noche sin la risa fácil de Eduardo, por ejemplo?
¿Como vería el mundo sin saber, como aprendí a lo largo de estos meses, que el humor no se forja a punta de repertorios de chistes enlatados o de muecas cómicas; que el buen humor es simplemente una intención: la intención deliberada y momentánea de reírse, de reírse del mundo a carcajadas. Tal vez, sin estos últimos diez meses de desenfreno, Eduardo no me habría podido enseñar, sin darse cuenta, a punta de -mamadera de gallo- semejante cosa tan importante.

Siempre había valorado la amistad y creía conocerla pero ¿Sabría lo que hoy sé sobre ella, sobre sus trampas y alegrías, sin la amistad incondicional de Diego?
Lo dudo y lanzo la siguiente afirmación que puede herir susceptibilidades: Diego Melo es tal vez el amigo más leal que he tenido. Pues la lealtad es tal vez esa maldita capacidad de decir las cosas de frente, de estar ahí en el momento indicado. Gracias a su pragmatismo extremo (heredado de su padre) y de su capacidad para hacerlo a un lado como en ataques de ternura, aprendí un poco más sobre la idea de que la vida no es en blanco y negro, de que es necesario tener principios y convicciones pero aveces, en ocasiones, es necesario (y muy reconfortante) traicionarlas.
Tú dirías simplemente: Aveces hay que hacerse el marica para pasarla bueno.

De estos meses de vivir a su lado (Eduardo y Diego) extrañaré mil cosas; ya me parece difícil asimilar que no puedo tocarle la puerta a Eduardo mañana por la tarde y empezar una conversación o una gritería sobre cualquier cosa; y esperar a Diego y que Diego pregunte algo como: ¿Nojoda estan uno al frente del otro, por qué tienen que gritar?
Ya me duele algo en algún lugar cuando recuerdo esas tardes en las que la palabra aburrimiento carecía de significado; viviendo a su lado, mis amigos, aburrirse es una tarea difícil. Aprendí tanto de los dos y recuerdo tantas vainas que la lista sería interminable. Espero que el cielo los guarde y los mantenga siempre amigos, siempre cercanos, para que nuestras tardes de habladuría de mondá no se pierdan en los traicioneros recovecos de nuestras memorias.

Es cierto, hasta hoy lo comprendí, que uno aprende algo de cada amigo cercano. Es un proceso casi imperceptible en la mayoría de los casos, pero con Raúl y su constante empeño en convertirse en una enciclopedia humana era imposible no darse cuenta. Ver la vida en formas diferentes y originales es algo que él sabe hacer, como pocos, con destreza y disciplina de ermitaño. Reírnos de cualquier cosa y hacer del transmilenio una tortura más agradable fué nuestra ciencia, la rama del conocimiento en la que somos expertos; usted, Raúl, tiene un amigo en El Salvador, en Alemania, en la China, en cualquier lugar al que den a parar mis huesos.

Hay momentos en los que la tristeza nos arrolla, nos lleva por delante. Me emputa de sobremanera que el mundo haya conspirado para que yo me fuera cuando un amigo está triste; pero los Franceses dicen algo muy sabio: C'est La vie. Y es cierto Carlito': C'est La vie. Cuando pienso en usted sintiéndose triste me parece estar tratando con un contrasentido: Usted es sinónimo de felicidad y de amistad, de burla y de bacanería, de inmensa generosidad. Es usted una de las pocas personas a las que el cerebro les funciona al revés: No espera nada de nadie, pero da sin muchas reservas. Su amor por el conocimiento y su vanidad intelectual son del otro mundo y con ellas pateará muchos traseros ¿Qué punto hay en sentirse triste cuando la tristeza está del otro lado del mundo? ¿Qué punto hay en sentirse triste cuando uno es Carlito' García el talentoso?

A Elias mi agradecimiento: Por su eterna amistad (No hay despedidas entre nosotros nunca). Mi admiración: Por su férrea personalidad, por la forma en la que encuentra la fuerza para nunca traicionarse a si mismo.

A mi Puchira, más fuerte de lo que ella misma cree, un abrazo de despedida que nunca fué (Gracias por todo: te llamé como mil veces de celulares de la calle). A Katiogaza, la reina del entusiasmo, otro más, y mil gracias: Por los domingos de película, por las mamaderas de gallo. Conociéndolas, no es difícil entender que nosotros, la gente de pueblo, posee la sabiduría de mil y un matronas chismosas, la alegría de la ingenuidad, que nosotros los de pueblo (Barranquilla tambien cuenta como un pueblo grande) conservamos la posibilidad de ser felices con cosas simples. De verdad las quiero mucho. Son ustedes junto a Cami las tres potencias, las trillizas maravilla.


Es este mensaje un mensaje para todos aquellos que se quedan en Colombia : para Cata, para Chiqui, para Ana, para Naty, Para Angélica, para Jose, para Andrew (Fotógrafo en Proceso y sin lente), para Alejo, para Andrés Succar (un gran amigo y un hacedor de música), para Lucho, para Vivi, para Angela y su Blues (Todavía me debes una cena y un montón de música), para Pau, para Nana, para Anne Sophie (ya tengo a donde llegar cuando vivas en Paris), para David Red, para Angie Bernal, para Marialeja, para usted (sin duda) que lee estas líneas; pues la mayoría de visitantes de este blog son entrañables amigos. El sueño hace que me pesen los párpados y la memoria me traiciona, así que no podría hacer una lista de todos y de todas las cosas que me llevo de cada uno, de todas las cosas que me enseñaron.

Baste con confesar que esta noche tan lejos de todos ustedes me siento desprotegido y desnudo, que el mundo se siente más frío e inhóspito sabiéndolos lejanos, que mañana conoceré a un montón de gente y que sin ustedes todo eso será una empresa más riesgosa. No podré ya escapar tan fácil, sin su compañía, de las nubes negras que traen los malos días.
Baste con confesar, amigos del alma, que si mañana es un sábado lluvioso y sin sonrisas, que si el domingo es un día pesado, que si la inmensidad de esta casa me llena de tristezas, usaré su recuerdo para salvar mi alma. Me acordaré de la fría Bogotá y sobretodo de estos últimos diez meses de amistad para refrescar el significado de la palabra felicidad, para recordar qué es lo único que entiendo por -ser feliz-.

¿Qué sería de mi sin todo esto que me he traído prestado?
Es cierto Diego: Nos la vacilamos mucho.

Solo el batir de la cola de mi perro que retoza a mi lado y los cálidos recuerdos que les robé a todos ustedes, hacen de esta noche solitaria y llena de cosas nuevas una posibilidad llevadera, una velada casi apacible.

Un abrazo, un beso y mil gracias para todos.

P.D: Vengan a visitarme.

JamsBio: Su Vida a través de la Música



¿Había imaginado alguna vez la posibilidad de escribir su biografía y su forma de ver el mundo valiéndose de la música? Yo sí, lo confieso. Me niego a hacerlo porque llevar una bitácora me parece una idea ridícula; me haría sentir como una princesita que escribe sus días antes de conocer al gran príncipe azul.

En Jamsbio: Your Life Through Music, sin embargo, hay gente de carne y hueso, como usted y yo, que no sufre del complejo de -princesita- y escribe unas bitácoras públicas muy agudas y entretenidas. Son escritos que nos tocan la fibra con facilidad porque Jamsbio permite que sus usuarios los vinculen a casi cualquier canción que usted pueda imaginar. Si se siente triste, por ejemplo, y cree que el amor es una mierda, podría escribir una entrada en su bitácora y vincularla a esa canción de Leonard Cohen que Jeff Buckley interpreta de una forma lastimera y estremecedora:

"(...) Well maybe there's a God above But all I've ever learned from love Was how to shoot somebody who'd OUT DREW YA (...)

Dicho lo anterior, creo que lo más interesante de Jamsbio (aparte de los artículos de su revista sobre música y sus detalladas biografías de artistas que señalan hasta influencias y seguidores) son las listas personalizadas. Usted puede proponer las cinco canciones, artistas o álbumes que le parezcan más interesantes, más cool, más sexy, más alegres, más tristes. Otros usuarios podrán publicar su propio listado a propósito del suyo y el software se encargará de crear un ranking de las coincidencias, generando una especie de lista compartida que señala las selecciones más frecuentes de todos los que han participado.

Casi siempre es difícil, contando con la gran librería de JamsBio, el reducirse a cinco nominados; tiene que escoger con cuidado:

¿Cuales son las 5 canciones más felices de todos los tiempos? http://www.jamsbio.com/lists/browse/smile__the_happiest_songs_in_the_world
¿Cuales son las 5 canciones que lo hacen llorar con más facilidad? http://www.jamsbio.com/lists/browse/songs-that-make-me-cry


Link: http://www.jamsbio.com

Sobre Angelitos Empantanados

Así pues, me apresto a hacer con los recuerdos que aún controlo,
una historia. A ello me mueven necesidades de orden más bien práctico, ya que siempre que me acuerdo grito.

Andrés Caicedo




Recuerdo un programa de televisión de los noventas en el que una Patricia Castañeda mucho más joven y aparentemente menos bisexual, recitaba con voz de quinceañera enamorada un montón de poemas empalagosos y llenos de -abrazames-. El nombre: Angelitos Empantanados.
Con esa referencia fija en mi cabeza, tenía entonces una buena razón para mantenerme alejado de este libro homónimo de Caicedo, al que le temía por sensiblero y pendejón; porque aparentemente era un libro de historias para niños y yo ya había leído, a mi debido tiempo, la serie "Un Cuento para cada día". ¿Para qué más?

No podía estar más equivocado al respecto. No sería responsable afirmar que Angelitos Empantanados es una obra maestra ni nada que se le parezca, pero sí lo sería el afirmar que no es un libro para niños mimados y que las historias que contiene son muy diferentes a ese montón de basura que se escribe en Colombia a manera de cuento. En efecto, un padre responsable solo usaría Angelitos Empantanados como historia para ir a la cama cuando sus hijos tuvieran dieciocho años (aunque tal vez ya sería tarde: otra persona los estaría llevando a la cama) y un profesor que apreciara su trabajo no asignaría este libraco a sus alumnos más jóvenes como lectura obligada. En la edición de Norma, hay una recopilación de citas a propósito de la obra de Caicedo y una de ellas, de Sandro Romero Rey, da en el clavo:

"Su obra es de los pocos ejemplos de la literatura colombiana que no pertenece a la "cultura oficial", ni sus textos van a ser de obligada lectura escolar, ni recibirá condecoraciones post-mortem. Sin embargo, por esas paradojas de la historia del arte, todo su trabajo merece un lugar predominante, toda vez que representa una de las obras más vitales, agresivas, trágicas, inteligentes y profundamente divertidas, que se hayan producido en muchos años en Colombia".

No agregaría mucho más. Este libro en particular, escrito en el lenguaje de las calles, tiene unas cuantas historias que nos cuentan (con la sutileza de quien ha abandonado la critica activa y se ha resignado a observar) lo que pasaba en aquella Cali de ricos y pobres, de Angelitos y pequeños demonios. Las de Caicedo no son historias quejumbrosas sino más bien, resignadas; historias de verdad, con personajes creíbles, que nos informan casi por casualidad y sin tanta algarabía lo que ocurría en aquella ciudad en la que los ricos tenían estaciones de policía en sus haciendas por miedo a las turbas violentas de gente de otros barrios. Es así, logrando con maestría la voz de un niño, que Caicedo nos echa cuentos sobre mucho más que corazones rotos y Angelitas llenas de pretendientes; nos narra también historias sobre el ser Caleño, sobre el alma y la energía que hacen que esa ciudad se mueva.

Aquí debo ser enfático: Angelitos Empantanados no es un libro para niños pero es, en una forma muy conmovedora, un libro escrito desde la perspectiva de un niño.

Leí el libro lentamente, como intentando responderme, al final de cada párrafo, a qué se debía toda esa genialidad que las gentes le atribuyen a Caicedo. Encontré muchas razones para considerarlo un gran escritor: Es uno de los pocos escritores Colombianos que logra usar en su obra el lenguaje de las calles de su región con verdadera maestría; no lo usa como un recurso efectista para hacernos reir o llorar (Léase a David Sanchez Juliao) o para entretenernos con la excusa de ser nuestro anfitrión en ese mundillo de palabras exóticas. El lenguaje de las calles y de los jóvenes en la obra de Caicedo, se presenta como algo que no es exótico; como algo natural, que no necesita explicación ni está a la venta para los turistas, como algo que dice mucho por sí solo. De esa forma, Caicedo no envilece esa forma de hablar, sino que la exalta al presentarla como un lenguaje real y muy elocuente; de esa forma, la obra de Caicedo se convierte instantáneamente en verdadera literatura, pues le cuenta con mucha dignidad al universo sobre las costumbres, las palabras y las gentes del Valle del Cauca.

El interrogante que respondí con más dificultad fue sin duda uno que me embargó desde que leí el título del libro por primera vez: ¿Por qué Angelitos Empantanados es un libro de Historias para Jovencitos?

Repito que si algún día soy un padre responsable no le leeré estas historias a mis hijos antes de dormir; pero supongo que el día en que dejen de ser niños, el día en el que sean unos jovencitos, les sería útil enterarse, por ejemplo, sobre la crueldad que llevan las jovencitas hermosas en las venas, sobre la cruel ternura que se esconde tras los ojos de una mujercita que conoce al hombre sólo como padre o pretendiente:

"Y entonces sonó el teléfono. Con media hora de retraso pero sonó, y su timbre era más lindo que todo, abría las puertas al mundo y a un bello día de verano. Y antes de despertarme alcancé a dar uno, dos brinquitos de felicidad. Luego abrí los ojos y descolgué el teléfono y oí su voz, oh Miguel Ángel, y le colgué, sí, pero por jugar. Quería que me llamara otra vez, oh, quería oír otra vez, oh, su voz. (...)".

No pude responderme esa simple pregunta de una forma satisfactoria, pero supongo que todo jovencito debería enterarse más temprano que tarde de las trampas del amor y de las ventajas de escapar a través de los sueños; Angelitos Empantanados es a mi juicio un gran manual de instrucciones sobre el ser joven, por lo menos en esos dos aspectos:

"Vengo de una raza notable por la fuerza de la imaginación y el ardor de las pasiones. Los hombres me han llamado loco. Lo cierto es que aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. Diremos pues que estoy loco. Concedo por lo menos que hay dos estados distintos en mi existencia mental: el estado de la razón lúcida que no puede discutirse y que pertenece a la memoria de los sucesos de la primera época de mi vida, y un estado de sombra y duda que pertenece al presente y a los recuerdos que forman la segunda era de mi existencia. Lo que pasa es que soy muy feliz en la duda y en la sombra."

Universidad De Los Andes en Last.FM


http://www.lastfm.es/group/Universidad+de+Los+Andes



Tres Corazones

Tres corazones, atacan de noche.
Tres corazones, acosan de noche.
Joe Arroyo





9:06
Te imagino caminando en esa ciudad calurosa,
ropa llena de vapor, sol alborotado,
tú fresca, tú cool.
De tus orejas salen dos cables blancos
que se pierden en la inmensidad de un bolso repleto,
y llenan tu cabeza de música,
e impiden que el calor frunza tu ceño,
que te sude la frente,
o que te molesten los pitos,
las busetas,
y ese montón de cumplidos ramplones.

Johnny Cash ¿Tal vez? para reirte
de la gente que se siente miserable.
Portishead, para que el calor se disipe.
Santana, para entrar en ese trance,
en esa embriaguez musical.
Jamie cullum, porque hace que el pop suene bien.

Es mi imaginación.
¿Qué voy a saber yo?
NADIE sabe,
los transeuntes nisiquiera pueden imaginar,
ese sonido que solo tú escuchas,
el ritmo de tu mundo interior.


Eres una chica elegante y con estilo,
mucho estilo,
y no lo sabes,
por eso actúas con la naturalidad
de quien no se llena de aires de altivez,
con la sencillez,
de quien se siente en deuda con la gente.

Le pido al cielo que conserve tu ternura,
tu sonrisa fácil,
tus maneras de niña,
la forma en la que juegas a la vida.


Imaginandote así,
caminando en un día caluroso y soleado,
pateando la tarde,
me cuesta trabajo creer que existen
hombres torpes,
hombres osados,
que se permiten interrumpir tus paseos,
tus pasos ligeros;
que se creen tan valiosos (o lo fingen)
como para atravezarse en tu camino,
y quitarte el tiempo,
ese pedazo de tarde
que empleas para caminar,
al ritmo de la banda sonora de tu vida.


12:36

Well I heard there was a secret chord
That David played, and it pleased the Lord
But you don't really care for music, do ya?

Jeff Buckley

Vienes de un lugar caluroso que no conozco
pero imagino sucio y sin gracia.
Tus ojos son de otro mundo;
aveces sueño con mirarme en ellos durante horas,
y luego, si la suerte onírica me acompaña,
con robarte un beso.

Pienso en ti cuando escucho esa canción de Rod Stewart
que cuenta la historia de dos tímidos que no se atreven a nada,
pero amanecen en una cama entrelazados,
y ninguno se queja.
Podría intentar explicarlo,
pero tardaría horas;
y sé que no tienes ni idea de quien es Rod Stewart,
ni entiendes mucho de inglés.
Tal vez responderías rapidamente al título:
Da ya think I'm sexy?
Dirías sin dudarlo y con una sonrisa malevola: No.

Y entonces, solo me restaría traducir al Español
aquella estrofa:

IIf you really need me just reach out and touch me
Come on honey tell me so.


Pero las traducciones literales al Español siempre son odiosas,
nunca le hacen justicia a nada.
Yo preferiría escribirte algo y recitártelo a viva voz,
tal vez algo menos torpe que esto,
tal vez algo que te estremezca.

No eres mi tipo de chica y lo sabes,
pero eres un magneto,
me atraes inexplicablemente,
me gustaría agarrarte de la mano
y caminar contigo hasta que nos cansemos,
y reparar para siempre en los gestos de tu boca,
y hablar estupideces y reírnos hasta que el mundo se acabe.

1:18

I Got a girl named Sue, She knows just what to do,
I got a girl name Daisy, she almost drove my crazy.
Little Richard


Para ti una sonrisa sin dueño,
un -gracias- gigantesco,
una idea sin elaborar.

Para ti una canción alegre,
un guiño de ojo,
un chiste larguísimo,
un abrazo y un domingo desinteresado.

Para ti lo que no le puedo dar a nadie más,
lo que la testosterona destruye,
lo que dura y no duele tanto.

Para ti estas palabras frías
y timidas,
todo lo que ofrece un amigo,
y sobre todo,
este apenado esquema mental,
producto de una noche de imsomnio,
y del frío que traspasa mis huesos
en esta habitación casi vacía.

Error Humano

"Cuando llegamos a un límite de Tristeza --como el narrador de El club de la Lucha en su apartamento, o la narradora de Monstruos invisibles aislada por su cara bonita- destruimos nuestro nido encantador y nos obligamos a regresar al mundo exterior. En muchos sentidos, es así como se escribe una novela."
Chuck Palahniuk




Basta con leer algunas páginas de Palahniuk para entender por qué sus novelas se venden como pan caliente en las estanterías de las librerías más importantes del mundo. Es un escritor que no se guarda nada, que lo dice todo, que no intenta engañarnos.
Leyendo Error Humano uno se da cuenta de que Palahniuk entiende completamente el oficio de escribir; sabe, sin lugar a dudas, que lo más importante de todo este asunto es contar historias, que toda esa cháchara sobre -escribir- y ser un -escritor- es, primordialmente, una contingencia, una consecuencia inevitable de esa necesidad apremiante de contar historias.
Y es que para algunos, echar cuentos es la única forma de "conectar":

"Por si no os habéis dado cuenta, todos mis libros tratan de una persona solitaria que busca alguna forma de conectar con los demás", Dice Palahniuk sin remilgos, en la primera frase de Error Humano. Y es cierto: He leído pocos de sus libros, pero aparentemente el personaje típico de este Americano criado en un Trailer es alguien extremadamente solitario, alguien con un mundo interior sorprendente, aveces con un "nido encantador", que es empujado por su extrema tristeza solitaria hacia la gente, hacia el mundo exterior.

Error humano no es una novela. Es, según los reseñistas, un compendio de crónicas, retratos de estrellas e historias íntimas del autor. Y me valgo de esa afirmación para insistir en algo: Lo que escribe Palahniuk -sea una novela o un relato corto- casi siempre tiene un tufillo a crónica; cada vez que leo uno de sus libros me lo puedo imaginar escudriñando en una sesión de un grupo de apoyo, viajando a un pueblito perdido en el oeste de los Estados Unidos, reuniéndose con la gente de los bajos fondos, usando la herramienta más valiosa de un escritor: Su curiosidad. Todo lo anterior con el fin de construir una historia, de lograr un buen relato, porque -nuevamente- lo más importante de todo este asunto son las historias. Contar buenas historias.

Escribe: " Vivimos nuestras vidas basándonos en historias. Historias sobre ser irlandés o ser negro. Sobre trabajar duro o inyectarse heroína. Ser hombre o mujer. Y nos pasamos la vida buscando pruebas -datos y testimonios- que apoyen nuestras historias. Como escritor, uno reconoce esa parte de la naturaleza humana."


Error Humano, a propósito, está lleno de un montón de historias entrañables. Terminé de leerlo hace unos cuatro meses y todavía recuerdo con cariño una crónica sobre la vida subacuática de los tripulantes de un Submarino de combate titulada en español: "Gente en Conserva" . Es una crónica (Como toda la crónica de este autor) que no se desgasta en detalles técnicos nimios e innecesarios, que no nos cansa porque no es agobiantemente exhaustiva (aveces falla por escueta) ni nos llena de detalles que no nos interesan. Tampoco, claro está, se desboca en efectismos sensibleros, como cuando revela sin mucha ceremonia que el encargado del almacén del submarino escribe un diario de sus larguísimos días de encierro en el fondo del mar para "leérselo más tarde a su mujer, mientras ella le lee el suyo a él". Así es la literatura que escribe Palahniuk (Repito) es una literatura que parece empeñada en demostrarnos que la realidad puede superar a la ficción:

"Para Hacer el Louisiana más hogareño, el teniente Smith se trae café en grano de Gevalia, un molinillo y una máqina de expresso. Otros miembros de la tripulación se traen las toallas de casa y fotografías para pegar con cinta adhesiva en la parte inferior de la litera de encima de la suya. Montroy se trae sus treina cedés favoritos. Se traen grabaciones en vídeo de la vida en casa. Un miembro de la tripulación trae una funda de almohada de Scooby-Doo. Muchos se traen sus propias colchas y mantas."


Otras crónicas incluídas en "Error Humano", como aquella que relata un certamen de guerra de cosechadoras en algún pueblo gringo, aunque aburridas (Hay en el libro historias que no son entretenidas) demuestran la vocación de contador de historias de Chuch Palahniuk, a quien aconsejo -encarecidamente- como lectura para entretener la mente, para pensar. Y digo que lo aconsejo, por libros como "Error Humano" en los que desmitifica la idea de que el proceso de creación literaria está mediado por la magia, por la intervención divina, por la inspiración de una musa, por la extrema genialidad del escritor. No señores: Palahniuk (A diferencia de muchos escritores mentirosos) se atreve a confesarnos que una buena historia no es tanto el producto de un chispazo de genialidad, de una sublime inspiración o de una sofisticada elaboración filosófica; que una buena historia es algo casi accidental, que casi siempre se parece mucho a -la vida-, a -la realidad- ; que las buenas historias flotan por ahí en el aire para que alguien con la vocación adecuada las atrape o las imagine y (en el caso de Palahniuk) las escriba con una escalofriante precisión.

El siguiente párrafo me parece una confesión preciosa en ese sentido:

"Antes de escribir El Club de la Lucha (En Colombia "el club de la Pelea") yo trabajaba como voluntario en una residencia benéfica para enfermos terminales. Mi trabajo consistía en llevar a gente en coche a citas y reuniones de grupos de apoyo. Allí me sentaba con otra gente en el sótano de una iglesia para comparar síntomas y hacer ejercicios New Age. Aquellas reuniones resultaban incómodas porque no importaba lo mucho que yo intentara esconderme, la gente siempre daba por sentado que yo tenía la misma enfermedad que ellos. Así que empecé a contarme a mí mismo la historia de un tipo que iba a las reuniones de grupos de apoyo para enfermos terminales para tolerar mejor la falta de sentido de su vida".



Nota: Para recordar y releer mil veces: La introducción (Ficción o realidad) y el ¿Homenaje? a Ira Levin: "Querido señor Levin".

Any Given Tuesday

So give me your hand,
And let's jump out the window.

The Shins



Soon enough I may be so far away, that the footprints I'm leaving on these streets will hurt.



Abrigo rojo, como tus labios tras un beso largo, larguísimo.
(Supongo) Porque jamás los he besado.
O tal vez lo afirmo
con la autoridad,
con la certeza,
de quien así los ha soñado.

¿Zapatos?
Como voy a saberlo,
Estaba ocupado intentando descifrar
los designios de tu rostro,
contando cuantas veces tocabas tu cabello,
como si aquello delatara tu interés.

No recuerdo mucho más,
Aparte de que estabas preciosa,
y decías cosas interesantes:
querías vivir en New York,
te gustaba el Indie Rock,
y así orientabas tu vida.

En esta ciudad las chicas se visten igual,
piensan igual,
comen igual.
Tú pareces diferente.
Hay pocas como tú.
No eres un estereotipo ambulante.

Me fascinas.

Eres el recuerdo borroso de un martes,
tal vez no tan divertido,
tal vez algo tedioso,
tal vez un poco torpe.

Eres la chica de aquel martes,
y nada más.
Por eso no te escribo a ti,
ni quiero que me leas.
(No seas ilusa)
Escribo esta noche de soledad,
a tu recuerdo.

Porque,
No lo sabes,
Pero el tiempo es corto,
y más temprano que tarde,
un viento gélido,
una llamada telefónica en la madrugada,
los anhelos de mi animal viajero,
o el miedo que aveces me acosa el alma;
Pueden llevarme muy lejos.
Tan lejos, que las pisadas que dejo hoy en estas calles,
doleran.

Small Bits of Wisdom For Silly Men I



PEOPLE USED TO LOOK OUT ON THE
PLAYGROUND AND SAY THAT THE
BOYS WERE PLAYING SOCCER AND
THE GIRLS WERE DOING NOTHING.
BUT THE GIRLS WEREN'T DOING
NOTHING, THEY WERE TALKING.
THEY WERE TALKING ABOUT THE
WORLD TO ONE ANOTHER. AND THEY
BECAME VERY EXPERT ABOUT THAT
IN A WAY THE BOYS DID NOT.



CAROL GILLIGAN,
In a Different Voice: Psychological
Theory and Women's Development