martes, junio 20, 2006

Jogo Feíto


A uno le fastidia que entre las fintas de Ronaldinho, los combazos de Roberto Carlos y las pedaladas de Robinho haya lugar para el fútbol Ecuatoriano. La lógica de Suarez, el técnico Colombiano que dirige a aquel montón de paquetes parece la siguiente: Uno para al equipo de la mitad del campo hacia atrás y no los mueve ni un ápice hasta que el otro equipo la cague y entonces en ese momento, tal vez, si el portero del otro equipo se desconcentra, alguno de nosotros pueda hacer un gol. Nadie puede culpar a Suarez porque con un equipo sin talento se debe recurrir a la artimaña y a las patadas, en el fútbol hay lugar para las dos cosas.

La suerte es otro de esos factores que influyen en el fútbol y me atrevo a decir que a Ecuador le sobra en suerte lo que le falta en talento. Si el Tontin Delgado recibe la bola los Dioses se confabulan y al arquero le cae un mugre en el ojo o al defensa se le acalambran los pies. El mérito del tin es ser un tipo gigante que puede pegarle duro a la bola, es ser un oportunista de profesión, un Raúl mucho más mediocre. La suerte y la pericia con la que Suarez aplica su aburrido fútbol explican que Ecuador haya eliminado a Costa Rica del mundial.

El fútbol puede ser un espéctaculo que nos apasiona hasta el tuétano o bien puede ser una sucesión de patadas a un balón. Puede ser el arte que Telé Santana defendía o una nueva ciencia en la que solo importan los números. Cuando uno ve a Ronaldinho con la bola en sus pies puede esperar cualquier cosa, desde un pase genial hasta una acrobacia que termine en gol. Aún cuando Brazil juega mal uno nunca apaga el televisor porque la posibilidad de que Ronaldinho corra y corra dejando a mil defensores atrás nos eclipsa el pensamiento; perderse una genialidad de Dinho en vivo y en directo no es aceptable. Ésa simple posibilidad hace que un partido de Brazil sea siempre un espectáculo.

Con Ecuador uno no anticipa nada, uno se resigna a la sucesión de patadas, a un fútbol desapasionado en el que no hay espacio para la genialidad. Uno sabe que esperaran y esperaran en su rígido 5-4-2 hasta que el mundo se acabe.

No puedo esperar ese partido de octavos de final en el que Rooney y sus guerreros Ingleses les pateen el trasero...