jueves, junio 29, 2006

Feminismo

(http://pistolerosputasydementes.blogspot.com/2006/06/el-cuerpo-como-talento.html)


pime dijo...
Es claro que las feministas no luchan contra prejuicios ni nada de esas cosas. Tampoco contra todas las Sofias del mundo y estoy seguro que ni Manduco ni nadie ha afirmado semejante cosa en este blog. Si Florence Thomas odia a las Sofias es tal vez porque considera que con sus poses, estas tipas favorecen la cosificación de las mujeres. La idea es que Sofia se reduce a si misma a un objeto en la medida en que sale en SOHO promocionando una marca de ropa o lo que sea. Asi las cosas, las modelos tienen -en parte- la culpa de que las mujeres sean vistas como objetos decorativos, como instrumentos para vender.
Lo cierto es que Sofia se gana la vida modelando y necesita pagar las cuentas tanto como Florence Thomas, a quien le va muy bien encarnando el estereotipo de de feminista pelicorto-pseudointelectual y vendiendo libros aburridos al respecto. Cada quien se las arregla como puede.
Si uno se dedica a hilar tan delgado y aplica la lógica de las feministas antimodelaje en otros ámbitos, podria llegar a concluisiones raras como por ejemplo que todo hombre que trabaja en una fabrica está cosificandose a si mismo y a sus congeneres en la medida en que se reduce a si mismo a un instrumento de producción de bienes.
Otro argumento típico que usan las feministas es que algunas modelos contribuyen a la idea segun la cual las mujeres solo valen en la medida en que tienen razgos propios de parametros estéticos rígidos (v.Gr: 90-60-90). De esa forma, las feministas aseguran que cada foto provocadora de Ana Sofia Henao pegada en un camión de cerveza, es propaganda equívoca para las jovenes mujeres que cada dia se hacen más anorexicas en aras de parecerse a ese parametro impuesto de lo bello. Este ultimo argumento queda sin sustento si uno piensa que cada cabeza viene con sus propias cucarachas; si una niña cree que no vale nada porque no se parece a Ana Sofia Henao definitivamente no se puede culpar a la revista SOHO o a las chicas aguila. El Post de Flechaverde tiene una idea muy chevere sobre los talentos y meditando al respecto, antes de culpar a las chicas aguila la culparía a ella misma, que no se ha dado cuenta aún de que el cuerpo es otro talento más. Tal vez (tal vez) la fea sea una excelente amante o una atleta innata; tal vez sea talentosa de alguna extraña forma y su problema es que ve mucha televisión y por eso cree que el único atributo que los Dioses le pueden conceder a una mujer es un culo grande y parado.

Yo no odio a las mujeres, no las considero inferiores en ningún aspecto y no me molesta que voten, que hereden y etc... Me encantan las mujeres pero creo que todo lo anterior es cháchara innecesaria si uno se da cuenta de que eso del feminismo encierra una contradicción: La verdadera pugna de las feministas no es contra los prejuicios como afirma el idiota ese de la guitarra sino contra la discriminación de género, contra el sexismo materializado en eso que ellas llaman machismo. Su lucha no tiene sentido si uno se da cuenta de que luchar por la igualdad de géneros bajo la bandera del feminismo es como luchar por la igualdad de razas desde una óptica Nazi. Me pregunto por qué Florence Thomas se puede sentir orgullosa gritando a viva voz que es una feminista y Manduco no puede hinchar el pecho mientras grita a viva voz que es el peor (o el mejor) de los machistas.

domingo, junio 25, 2006

Cambio Generacional


Holanda está eliminada y se lo merece. Portugal intentó jugar un fútbol decente y con la pelota pegada al piso mientras Holanda intentó sin mucha gracia y con muchas patadas. Ese tipo que probablemente nos dejó sin la magia de Cristiano Ronaldo probó ser la primera escoria futbolística de este mundial y merece ser eliminado y vetado para siempre de las canchas de fútbol. Es claro que el zorro Scolari se las tenia pensadas mientras que al insigne Van Basten le quedó grande todo desde el principio. Sólo a un idiota se le ocurre dejar por fuera a Edgar Davids, Clarence Seedorf, Jaap Stam y Roy Makaay. Ésta era sin duda una Holanda coja y torpe, llena de promesas y escasa de hechos.

Seedorf y Stam juegan de titulares en el Milan y ese hecho per se no justifica que sean a su vez titulares en la selección, pero un argumento del tipo: "Es tiempo de un cambio generacional. Le apuesto a la juventud" es tan debil que a nadie, pero a nadie, le bastaría para dejar por fuera del campo a cuatro titanes, solo a Van Basten. Lo que hizo este tipo es, sin duda alguna, una afrenta contra todos aquellos que amamos al fútbol, lo que hizo fué negarnos la posibilidad de ver a Seedorf, a Davids y a Stam despedirse como solo ellos podrian hacerlo. Lo que hizo fué borrar del mapa prematuramente a una gran generación de futbolistas. Algunos dicen que los Holandeses suelen ser muy marihuaneros y hoy me pregunto si Van Basten ha estado quemando yerbita ultimamente o si definitivamente lo suyo era -estrictamente- JUGAR al fútbol.




Era el minuto veinti-algo del segundo tiempo y todo el mundo pensaba que el cambio correcto era meter a Van Nistelrooy, el goleador titular del Manchester United que aunque tiene un fútbol muy poco vistoso, suele hacer muchos goles. A Van Basten, sin embargo, se le ocurrió que en un partido en el que Holanda solo mandaba centros en busca de un delantero oportunista, no se necesitaba al mayor oportunista del fútbol (después de Raúl tal vez, valga la aclaración).

Holanda merecía un partido más digno y me atrevo a decir que si Van Basten hubiera dejado las maricadas, convocando y por supuesto alineando a los grandes, no habriamos presenciado tanta estupidez ni tanta patada innecesaria. Davids y Seedorf habrian sido las estrellas en el partido que me sueño y la naranja habria sido mecánica de nuevo. Ganar o perder contra Portugal habria sido una mera contingencia.


Tal vez solo sea una ilusión óptica pero cuando veo la tele, cuando pasan los partidos clásicos, veo a un Van Basten diferente a ese gigante inexpresivo que vi hoy, de camisa blanca y de pensamientos translucidos, frente al banquillo de una Holanda que está condenada nuevamente, por otros cuatro largos años.

martes, junio 20, 2006

Jogo Feíto


A uno le fastidia que entre las fintas de Ronaldinho, los combazos de Roberto Carlos y las pedaladas de Robinho haya lugar para el fútbol Ecuatoriano. La lógica de Suarez, el técnico Colombiano que dirige a aquel montón de paquetes parece la siguiente: Uno para al equipo de la mitad del campo hacia atrás y no los mueve ni un ápice hasta que el otro equipo la cague y entonces en ese momento, tal vez, si el portero del otro equipo se desconcentra, alguno de nosotros pueda hacer un gol. Nadie puede culpar a Suarez porque con un equipo sin talento se debe recurrir a la artimaña y a las patadas, en el fútbol hay lugar para las dos cosas.

La suerte es otro de esos factores que influyen en el fútbol y me atrevo a decir que a Ecuador le sobra en suerte lo que le falta en talento. Si el Tontin Delgado recibe la bola los Dioses se confabulan y al arquero le cae un mugre en el ojo o al defensa se le acalambran los pies. El mérito del tin es ser un tipo gigante que puede pegarle duro a la bola, es ser un oportunista de profesión, un Raúl mucho más mediocre. La suerte y la pericia con la que Suarez aplica su aburrido fútbol explican que Ecuador haya eliminado a Costa Rica del mundial.

El fútbol puede ser un espéctaculo que nos apasiona hasta el tuétano o bien puede ser una sucesión de patadas a un balón. Puede ser el arte que Telé Santana defendía o una nueva ciencia en la que solo importan los números. Cuando uno ve a Ronaldinho con la bola en sus pies puede esperar cualquier cosa, desde un pase genial hasta una acrobacia que termine en gol. Aún cuando Brazil juega mal uno nunca apaga el televisor porque la posibilidad de que Ronaldinho corra y corra dejando a mil defensores atrás nos eclipsa el pensamiento; perderse una genialidad de Dinho en vivo y en directo no es aceptable. Ésa simple posibilidad hace que un partido de Brazil sea siempre un espectáculo.

Con Ecuador uno no anticipa nada, uno se resigna a la sucesión de patadas, a un fútbol desapasionado en el que no hay espacio para la genialidad. Uno sabe que esperaran y esperaran en su rígido 5-4-2 hasta que el mundo se acabe.

No puedo esperar ese partido de octavos de final en el que Rooney y sus guerreros Ingleses les pateen el trasero...