domingo, agosto 26, 2007

Moreno Vs. Peñalosa: Que Entre el Diablo y escoja

Alea Iacta Est
Napoleón Bonaparte




Es curioso que a la gente se le olvide tan rápido que Peñalosa estuvo hace poco en el Congreso con el rabo entre las patas, dando explicaciones por las irregularidades en la contratación de Transmilenio. O no. Mentiras. No es curioso. En este país aquel viejo adagio que reza "El que la debe la teme" carece de todo sentido; la memoria histórica no existe y se elige sin problema alguno, año tras año, a los responsables de todas nuestras miserias, a los canallas que se enriquecen con el erario público y a los que venden los intereses de este pueblo estúpido al mejor postor.
Pero yo sí que me acuerdo de algunas cosas. Me acuerdo, por ejemplo, que los socios que se llevan el trozo más grande del pastel de Transmilenio eran prácticamente desconocidos, o tal vez, quién sabe, muy conocidos: Por Peñalosa.
Me acuerdo de su cara de gomelo ofendido cuando tuvo que rendir cuentas en el Congreso, de su estúpida prepotencia, de la sonrisa de niño bueno que intenta cuando se sube al transmilenio a explicarnos a todos que el transmi es un medio de transporte "masivo". ¿Por qué nadie le explica que ya le entendimos, pero que ocho pasajeros por metro cuadrado no es una cifra digna de orgullo?
Sería una afrenta a mi memoria (yo sí tengo) darle el voto a Peñalosita. No creo en su pose de intelectual ni en su discurso en spanglish ni en sus capacidades intelectuales. NO LE CREO NADA.



El buenon de Moreno, por su parte, es miembro del polo y aunque eso no basta para ganarse mi aversión, está muy cerca.
El me fastidia no solo porque lo considero un miembro oportunista del polo sino porque no dice nada, no aporta nada. Morenito es todo risas y gestos bonachones. El es un hombre feliz y, ¿para qué dañarle su felicidad con la alcaldía de una ciudad tan complicada (léase podrida) como ésta?. Si tan solo dijera algo realmente agudo e importante o propusiera algo de verdad uno pensaría en regalarle el votico pero no, su ternura no llega a eso, no conmueve. Esta ciudad requiere menos risitas y más ideas, más de otras cosas. Yo lo postularía con bombos y platillos como gobernador del Estado de California.

Aveces pienso que nisiquiera cruzando a Peñalosa y a Moreno se lograría un alcalde decoroso, pero la suerte ya está echada y todo indica que la gente va a elegir a Peñalosa nuevamente, que su voz de Harvardiano Rolo va a retumbar en los noticieros por otro periodo de alcaldía. En realidad eso es lo que más me preocupa, tener que oírlo nuevamente por tanto tiempo.
Pero es casi seguro: La gente piensa que aquel sujeto de barba canosa es uno de los dos salvadores de Bogotá y va a reelegirlo milyun veces más. Y bueno, claro está que la gente puede hacer lo que se le de la gana pero yo voy a votar en Blanco.

sábado, agosto 11, 2007

El Secreto de Hugh (Requiem No.1)

Oh, How Did We Lose Our Sun?
When Did We forget our days?
Jennifer Sanon cantando Para Wynton Marsalis.
From The Plantation To The Penitentiary.




Los tipos Duros de las peliculas la tienen más fácil; hasta los galanes de las peliculas la tienen más fácil. Especialmente en Hollywood. La chica se larga y vaya que estaba buenísima, pero a Hugh Grant o a Owen Wilson les sobra la Heineken y los spirits. ¿Quien demonios podria devanarse los sesos por una mujer (aunque se trate de Jennifer Connelly) por mucho tiempo si tiene una nevera llena de Heineken y una buena reserva de Möet & Chandon?

En las peliculas Hugh Grant se entristece y hace cara de que ya no hay remedio, pero justo cuando se va a largar muy lejos la chica vuelve y lo besa y en la radio se escucha una canción de Van Morrison tipo These Are The Days.
Eso ocurre cuando Hugh no la ha cagado, porque cuando Hugh ha sido infiel o ha metido la pata de alguna forma él es el que corre y busca a la chica antes de que tome el avión. Y la chica se conmueve y lo besa. Siempre lo besa. Y por supuesto pierde el precio del tiquete a Paris o a Africa.
A mi me resulta muy injusto. Hugh Grant podria tirarse a la mamá de su chica y al final siempre se llevaria el beso. Banda Sonora: una canción de Van Morrison o de Stevie Wonder.

En la vida real toda aquella mecánica resulta un tanto diferente. La última vez que revisé mi Bar no había ni rastros de Veuve Cliquot o Cohibas, no había Bombay Sapphire ni nada que hiciera un buen Martini. No había ni la más remota posibilidad de sentirme James Bond y fingir un acento Británico para matar el tiempo. Lo que había era un día malo y lento y la ausencia, que no es la misma de Hugh. La mía es una ausencia inexpugnable, fría, cruel. Imposible.
A diferencia de Hugh uno no tenía tiempo para pensar en los dias malos ni en la forma idónea de sacarlos del panorama; eso hace que todo cambie. Uno le apuesta duro a la vida en ciertas ocasiones, no queda dinero para el minibar, y al final la casa gana.
El secreto de Hugh es que nunca va ALL IN, de manera que cuando la casa gana puede retirarse dignamente y abrir la despensa y fumarse un cohiba sin preocuparse por mucho más. El cambio que nunca puso en juego le sirve para derrotarse sin miserias. Ya vendrán más apuestas y más derrotas y más victorias.

A mi me pasa que en estas ocasiones me siento identificado con Rep, el personaje de la única verdadera novela de Efraim Medina:

""Los pescadores miran a tu chica y aunque te molesta un poco puedes entenderlos: ella es un regalo para los ojos y tú eres el dueño, puedes besarla y hacerle el amor cuando se te antoje, eres el primer y único hombre de su vida, el jardinero que cortó esa flor, la cortaste con ternura, no hubo dolor, fue lento y placentero como chupar una pastilla de menta. Los pescadores la miran como si fuera una estrella, ellos no pueden cortar flores tan suaves, ellos comen hierba como los burros. Si tuvieran flores así las destrozarían porque la ansiedad los quema, en cambio, tú no tienes prisas. ¿Para qué?. Ella es tuya para siempre. Y un día todo acaba, ella dice jamás y es en serio. Te enloqueces tratando de abrir la puerta que abriste mil veces. Eres para ella menos que un mojón en la carretera. un domingo la encuentras en ese pueblo de pescadores con un bicho que la apercolla. (...) Los pescadores parecen encantados, el bicho tiene mucho en común con ellos, los hace pensar que ellos pueden cortar flores así (...)." "la traté mal muchas veces porque estaba desesperado pero la quería más que a mi vida y cuando ella se fue mi vida se apagó". "(...) Sueño que soy íntimo de Sean Penn, Wim Wenders y Mónica Huppert. Sueño que juego en el Barcelona F.C, que hago dupla en el ataque con Romario, que soy mejor que él. Sueño que cierta chica no se ha ido, que puedo verla cuando quiera, que no se ha casado con un bicho, que no ha pasado el tiempo, que no tengo veintipico años y las manos vacías, que ella está allí, en la misma esquina de siempre. Sueño que estoy en el Oeste, que juego Póquer con peligrosos tahúres, que soy más rápido que Wild Bill Hickcok y Wyatt Earp juntos, que me enfrento a seis famosos pistoleros y, sin levantarme de la mesa, le metio un tiro entre las cejas a cada uno y sigo la partida, que nadie puede ganarme a las cartas. Sueño que no soy yo." "(...) No quisiera tener niños con cierta chica ni saberla pegada a mí. Me gustaría hacer un viaje con ella, a Brasil quizá. Y besarla, y (...)" "(...) A veces pienso que ya no amo a cierta chica, que ese amor ha muerto, pero cada amanecer pequeñas y voraces criaturas chupan mi corazón. (...)"


Así pasa. Es más cruel cuando uno no es Hugh Grant. En su radio solo suena Stevie Wonder al final, cuando los protagonistas se funden en un abrazo que parece eterno y ya todos sabemos que esas canciones son inofensivas cuando uno tiene a una chica como Liz Hurley en sus brazos. En mi radio, Stevie suena inoportuno y me hace atragantar con mi propia saliva cantando aquello de: "No New Year's Day to celebrate, no chocolate cupcake candy hearts to give away, no first of spring, no song to sing, in fact it's just an ordinary day. No april rain, no flowers bloom, no wedding saturday within the month of june. But What it is, it's something true, made of these three words that I'ma say to you: I Just Called to Say I Love You, I Just called to say how much I Care."
Y aunque siempre han sonado empalagosas, uno quisiera haber escrito esas canciones, haber descubierto la ausencia primero que Stevie Wonder y tener, por lo menos, una sola oportunidad para susurrarle a ella al oído todas esas cosas que dice el cieguito. Que ella entendiera que cuando Stevie habla de ensoñaciones en su cabeza y de risas de abril que ya no están, de años nuevos que no se celebrarán, de canciones que no se cantarán; uno se siente descubierto, expuesto. Y que toda esa mierda de Medina es cierta: cuando amanece uno tiene el cuerpo lleno de pequeñas y voraces criaturas que chupan sin piedad el corazón. Que tarde o temprano (aunque no parezca un futuro cercano) aquellas criaturas lo devorarán todo sin compasión y ya no quedará nada. Algún día todo pasará pero el proceso será igual de placentero y sutil que cagar piedras. Ella tiene la culpa.