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domingo, julio 17, 2022

Mamá

Mamá

Se llama Julieta. Hace poco estaba de cumpleaños. Nos conocimos en Barranquilla un día de Febrero de 1986, dice ella que en la madrugada. Recuerdo que desde el comienzo su cara me producía una suerte de fascinación. Entre todas las caras que se asomaban a mi cuna, me parecía que la suya tenía una suerte de belleza dulce y analgésica. Ese tipo de belleza que no invita al desasosiego sino a la calma. No podría decirlo con plena certeza pero estoy casi seguro de que un atisbo de su cara era suficiente para interrumpir el llanto de mi hermana y el mío.


Ha pasado el tiempo. Ya no es la mujer-niña de las fotos que me arrullaba con canciones de cuna llenas de misterio, pero en su cara todavía encuentro esa dócil y apaciguante dulzura. Sospecho que no la apagan los años porque es una belleza que emana de algún sitio que no se alcanza a ver a simple vista. Es la manifestación de un mundo interior que todavía rebosa de la dulzura y la lozanía de la juventud.


Ella es así: Cuando quiere es más bien dócil, más bien paciente, más bien conciliadora. Va por la vida llena de curiosidad y repartiendo sonrisas, como una niña a la que el mundo todavía no ha decepcionado. Casi siempre, digamos: Los que la conocemos de cerca sabemos que también es capaz de una especie de furia intransigente que solo puede haber sido heredada de un conservador de directorio. 


Cuando las horas se hacen difíciles cruza los océanos para llenar de vida las habitaciones vacías y poner en orden los trastos. Desde la cocina inventa alimentos que reparan corazones rotos y alegran los días grises. En el sofá convierte su regazo en almohada para cabezas confundidas. Siempre ha sido así: Sospecho que mi infancia más temprana habría sido un universo de soledades sin sus preparaciones de Halloween y sus ovejitas de pesebre. 


Siempre da mucho más de lo que quita, aunque a veces solo aporta una apacible y silenciosa presencia. Escucha, sonríe y aconseja, aunque uno no le preste atención, y con los años ha aprendido a juzgar menos y a escuchar más. Por lo menos a mí.


De ella heredé su capacidad de maravillarse con el mundo. La ingenuidad curiosa que se necesita para embelesarse con las historias que cuentan los libros o los viejos. A dar sin tantos cálculos, a hacer amigos y a hacerle espacio a los sueños. A conciliar primero y a pelear si es necesario. 


Es abogada, pero algún día renunció a una carrera fulgurante para seguir siendo la compañera de mi viejo. Llevan ya casi 40 años juntos y aunque este tipo de amores se construyen de a dos, esa otra larga -carrera- se la debemos sobre todo a ella. Lo ha dado todo para preservar el hogar como refugio a través de las fronteras y la distancia. A veces creo que no le hemos agradecido lo suficiente.


Su amor es un amor sin condiciones, sin reservas, sin miramientos. Es ese férreo amor de madre del que hablan las novelas y el sicoanálisis. Un amor cimentado en la biología y a la vez tremendamente irracional. El amor-pathos Freudiano que se usa para comparar y medir todos los otros amores, como la pulsión que describen las personas que superaron la adicción a ciertas sustancias: Las prueban una primera vez y pasan el resto de sus vidas volviendo a ellas para recrear esa sensación primigenia, ese primer amor.


Supongo que no todo el mundo tiene el privilegio de contemplar tan de cerca esta patología en estos tiempos de soledades Instagrameables. Noto en la calle mucha gente a la que le faltó mamá y un par de abrazos. Un poeta que leía en la adolescencia escribía que “(…) si hay una razón para otros amores es recordarnos que no son el único”.


Lo cierto es que el amor de Julieta es brillante y maravilloso y le pido a la vida que me regale muchas ocasiones más para celebrarlo a su lado, para agradecerlo con acciones y para guardarlo de a poquitos en una colección de memorias hermosas que sean una fuente infinita de luz para todos los días azules o grises que estén por venir.

martes, septiembre 22, 2020

The Lüneburger Heide

Heather Flowers

 

Northern Germany is beautiful. It is in many ways a perfect gateway between Europa and Scandinavia. Some of the charm is due to the fact that it flies under the radar: It is not part of the European circuit that attracts so many compulsive selfie-takers and sight-collectors (and their hideous selfie-sticks and selfie-stuff). Visitors don't usually come here to strike a pose near a tower or a monument that they have seen in post cards nor to take a look at a work of art made popular by the current best-seller. This beauty here is quiet and understated. Still somewhat of a well-kept secret.



Lüneburger Heide VIII

lunes, noviembre 20, 2017

A Flashback to May

Calle Cartagenera

A flashback to spring in Cartagena Colombia, a place where spring is actually a strange notion.  Summer is all there is.





martes, abril 12, 2016

A song by the river

A song by the river

I have always admired the kind of photographers who are able to approach complete strangers, start a conversation and obtain very natural portraits.

 This picture of Magnus is one of my first conscious attempts at that. He was sitting on the other side of the Elbe playing his guitar and singing very quietly while he drank his beer.

 What brought him there? Is this a broken-hearted man or a hopeless romantic who sings quietly to the river wind?

What drives a man to such apparent loneliness?

 This city is full of lonely people who carry their aloneness as a cross but I would like to think that he is not one of them. I would like to think that he likes his solitude and he has learned its importance.

Perhaps he is a vivid lesson on the importance of stillness or perhaps he has found the vital sound of himself in the middle of the noise. I prefer that idea.

 He sang a song "of his" that I confused for an old German song. It was about a woman gone astray, I think. We agreed that he can use this picture as he wishes under the condition that, should he record an album, it would be on the cover.

 

martes, diciembre 06, 2011

La Alemania de los cuentos de hadas

Neuschwanstein

A algunas niñas se les enseña que así funciona el mundo. Se les enseña que hay castillos así fantásticos, en parajes maravillosos, y que algún día vendrá una suerte de príncipe azul y que en su castillo encontrarán una felicidad dulce e incesante. La relación entre lo femenino y lo masculino está intimamente ligada a esta imágen del príncipe proveedor y la hermosa princesa.

Si tuviera una hija le contaría la versión completa de las historias románticas. Le contaría, por ejemplo, la historia de Ludwig II, que es la historia real de uno de estos príncipes azules y sus relucientes castillos.

Podría contarle que Ludwig II, cuando ya era el rey Ludwig II,  rompió su compromiso con una princesita austriaca también de ensueño, y que nunca se casó. Que era problamente un genio, pero lo tildaban de loco.  Que puso toda su fortuna al servicio de unos proyectos fantásticos que no vió finalizados.

Su historia puede ser contada como la historia de un lunático. Muchos ponen en duda la grandeza de su legado sugiriendo que se trata de la obra de un demente, pero basta con visitar Neuschwanstein para darse cuenta de que solo un genio podría haber puesto en marcha semejante empresa. El castillo de Neuschwanstein parece un espejismo: una imágen sacada de los cuentos de los hermanos Grimm o de una opera de Richard Wagner. Es una obra arquitectónica literalmente increíble que parece puesta sobre una piedra gigante en el sur de Alemania precisamente para recordarle a todo el mundo que la realidad puede superar con creces a la ficción.

A Ludwig II lo declararon demente antes de que el castillo estuviera terminado, lo despojaron de su trono y lo enviaron a un lugar no muy lejano en el que poco tiempo después lo hallaron muerto misteriosamente. Algunos dicen que se trató de un suicidio por ahogamiento y otros sugieren que fué un asesinato.

Quizá convenga, en todo caso, enseñarle a las niñas que esos principes azules de los cuentos de hadas no existen. Que los hombres que se embarcan en empresas así de fantásticas son usualmente tildados de locos. Quizá convenga sugerirles que el mundo es más complicado, que las ficciones románticas llenas de castillos y principes azules están inspiradas en otras historia reales marcadas por la fatalidad.


Schloss Hohenschwangau

domingo, noviembre 06, 2011

Un otoño en Hamburg

Hamburg Lush

Esta podría ser la ciudad perfecta para un idilio de verano pero también para un idilio de otoño, para un amorío novelesco lleno de hojas marrones y besos furtivos. En invierno, si hay suerte, la ciudad se pone blanca y la nieve refleja el sol en algunas tardes llenas de luz.

Hamburgo parece sacada de las ensoñaciones febriles de un enamorado. De una gran historia romántica con cisnes, lagos, casonas antiguas, largas caminatas y pasiones fatales.

Two Swans in the Inner Alster
Mark, un Inglés de palabras muy precisas, estuvo de acuerdo en que este es un lugar civilizado. Se sorprendía de que las cosas que uno descuida en la calle no encuentran nuevos dueños con facilidad.

Y he ahí una cuestión importantísima: ¿Qué será lo que nos hace civilizados? ¿Qué será lo que hace que las urbes encarnen los valores de la civilización?

Planten Und Blomen Lake

No son estos el momento y el lugar para aventurar, ni siquiera, hipótesis al respecto. Valdría la pena, por ahora, limitarse a insistir en la maravilla que es vivir aquí. Y agregar que este no es solo un lugar perfecto para esos enamoramientos apasionados, desenfrenados y fatales de las historias románticas sino además, el sitio perfecto para otras historias más sosegadas, más maduras. Para otros amores, si se quiere, menos viscerales y más respetuosos. Con menos suspiros y más sonrisas.

Jungfernstieg
Son pocas las historias que no caben en una ciudad así, llena de destellos luminosos, de parajes fantásticos, de ojos más azules que el cielo, de esa gran calma que producen muchas otras calmas juntas.

Angel of Fire



domingo, septiembre 04, 2011

Hanging Out With Lions

         Erindi, Namibia. 17 de abril de 2011.

Lions On My Way II


Tim, un Australiano gordito y de ojos amables, nos dice que nos callemos, que la leona que se aproxima se llama Tasha y es muy malhumorada. Apaga el motor del Land Rover verde en el que estamos todos subidos y reina el silencio.

Acercándose a nosotros, con una cierta parsimonia elegante, una manada de leones. A pride of lions, dirían casi con poesía los locales. Con poesía y con cierta elocuencia, porque la traducción literal de la palabra pride al español es "orgullo, y la parsimonia con la que andan estos animales es la misma manera parsimoniosa en la que andan las personas a las que les pesa el orgullo.

Tasha tiene puesto un collar negro que la identifica como un animal protegido y bajo observación científica. Se comporta como la hembra alfa. Organiza a los pequeños leoncitos que la acompañan en una especie de hilera graciosa pero organizada y los monitorea, de tanto en tanto, mirando hacia atrás y enviando a los que rompen el orden de vuelta a sus sitios en la hilera. Todo con una especie de gesto de mando que le sale de los ojos, con una cierta determinación en la mirada que transmite a los pequeños leones un mensaje claro y contundente: Vuelve a tu sitio.

Pocos animales parecen causar tanta fascinación en las mentes de los hombres. Hay algo escalofriante en la idea de un gato gigante que puede comérselo a uno a mordiscos. Mientras la manada se acerca, el silencio en el Land Rover solo se interrumpe con los clics de los obturadores.

Mirarlos a los ojos es intimidante. Tasha nos observa desde una distancia prudencial con una especie de arrogancia plácida. No gruñe ni da signos de excesiva agitación. Podría simplemente saltar y dañarnos la sonrisa para siempre con un zarpazo. A juzgar por la forma en que nos mira, ella lo sabe. 



Two Lionesses Looking at us

Desde el flanco izquierdo, el que se acerca es quizá el que Tim llama Bandit. Nos mira con cierta curiosidad juguetona que no deja de parecer peligrosa. Está ahí, a menos de dos metros, inspeccionando el carro de cerca. Me pregunto si esa forma de mirar es la forma en la que mira un cazador a su presa o si se parece, en cambio, a la forma en la que un niño obtiene sus primeros atisbos del mundo.


Lion Cub


viernes, abril 01, 2011

From the Top of a Dune

Long Beach, Namibia. 18 de Marzo de 2011.

Like a Giant Vanilla Ice Cream

Cuatro horas de viaje. La carretera es un como un hilo blanco y largo que divide el desierto en dos. El primero es un desierto rocoso e inhóspito en apariencia. El segundo, a lo lejos, un centenar de dunas compactas y de un color amarillo perfecto que se extiende hasta las lejanías que el ojo alcance a divisar. Vista desde cierta altura, la inmensidad de dunas parece un helado de Vainilla gigante, un montón de crema de helado a punto de derretirse.

Es trabajo arduo escalar una duna, pero arriba todo es paz, arriba todo es calma. En esta parte del mundo se juntan el desierto y el mar y lo único que los divide es una carretera. Ya en lo alto la brisa cálida y salada del océano deshace el sudor y repone el ánimo, pero irrita los ojos al punto de que uno piensa, por un momento, que ese incesante mundo de arena blanca es un espejismo.

Uno está tentado a pensar, desde lo alto de la duna y con el viento suave en las narices, que la verdadera calma, que la verdadera armonía, que la poesía más lúcida está en esta conjunción de los opuestos. En este encuentro entre infinitos mundos de agua y arena, por ejemplo.  En la comunión de dos inmensidades así de opuestas.

Namibian Desert



Like a Giant Vanilla Ice CreamNamibian Desert Take VOn the Road to SwakopNamibian DesertDockSea + Desert
Namibian DesertRocky BeachfrontBeachfront - SwakopmundSwakopmund - Beachfront IISwakopmund - Beachfront IIIA Gigantic Dune
Dune Parachuting INamibian DesertNamibian DesertDesert - OceanThere are Dunes in HeavenDesert Love
Parachuting in the Namibian DesertRoad through the DesertNamibian DesertNamibian DesertNamibian DesertThere is Walvis Bay




lunes, junio 07, 2010

En Otra Parte

When the poet's mother wondered where the poet had been conceived, there were only three possibilities to consider: a park bench one night, the apartment of a friend of the poet's father one afternoon, a romantic spot outside Prague late one morning.
El grandioso Kundera


Atardecer en el Lago de Coatepeque



Un libro que nunca has leído. Una idea que no has interiorizado. Una cara desconocida.
Un libro sobre un estante, junto a tu almohada. Una idea de hace unas noches, muy masticada. La cara de este lunes y todos los lunes.

¿Quién es ese tan rudo y a la vez tan dócil?
¿Quién es ese tan fuerte y a la vez tan tierno?

Pregúntate las preguntas precisas y sumérgete en ellas. Piérdete en sus recovecos y vuela en la alfombra mágica de lo que no tiene respuesta fácil. Aférrate a las palabras y arrástralas a tu lado.

En algún sitio gris de este planeta hay un espacio que espera ser ocupado. Que te acecha de lejos.
¿Qué será de ti cuando te haya engullido su silencio? ¿Qué te dirán sus noches?

!Bah! las noches no hablan.
Lo correcto es llenarlas con chicas sonrientes y con música. Que no jodan con sus silencios absolutos y sus cantos de sirena ensimismada.

Lo tuyo es el movimiento y la risa, no se te olvide. Cuando te descuidas la vida te busca y tú bien lo sabes: la vida está en otra parte.

Estos son los sentimientos, apretados como la blusa de una mujer voluptuosa, sensuales como la forma en que toca su pelo, tiernos como uno de sus abrazos desconocidos. Estos son los sentimientos que causan poemas.

La vida está aquí cerca esta tarde. Se esconde detrás de tu oreja, baila al unísono con tu cadera. Esta tarde la vida no está tan lejos. Me jala de cerca. Se parece, bajo el calor del sol del pacífico, a tu voz ronca, a las bromas que usamos como pretexto para reír.

Repito: Estos son los sentimientos que causan poemas.

Quien diga que estas líneas son un poema, sin embargo, se las verá conmigo.



martes, junio 02, 2009

Arte Contemporáneo 101

Desprecio por igual a los que cuelgan banderas de las ventanas y a los que las queman en las plazas.

Milan Kundera


A Hairy Chunk of Heaven


Si me pidiesen que lo describiera, diría que es como un gran circo, como un programa de concurso que nunca termina, como un reality show lleno de personajes estultos y sin oficio. Diría que el 95% de lo que se hace pasar por arte en estos días es mierda enlatada que produce “Wows”.

Si me pidiesen que fuera más preciso diría: Hay más lugares comunes que ideas relucientemente nuevas, hay más formulas repetidas y memorizadas que experimentos inteligentes, hay demasiada gente que se hace llamar artista.

Si usted cree en la dignidad de eso que suele llamarse arte, deberá sobrevivir este mundo lleno de artistas. Deberá sortear millones de mercachifles de veinti-tantos años con coeficientes intelectuales de zancudo y aires de importancia. Todos ellos propondrán lo que creen que son ideas frescas. Usted, solo usted y muy pocos más, albergaran la certeza de que la mayoría de aquellas supuestas ideas frescas no son otra cosa que caca fresca.

No es un concurso el arte, ni hay campeonatos mundiales de pintores, o de escritores, o de músicos. Todo era una parte tonta de su imaginación. No importan los Grammys que gane Carlos Vives o las cosas que digan las caras bonitas al final del noticiero de las siete.

No sería exageradamente impropio ceñirse a la siguiente regla general: las cosas más aclamadas son las peores cosas.

Una mujer que use muchas prendas largas de color negro y muchas palabras que se relacionen con la raíz latina -ars- tales como: arte, artista, artístico, artesano, etc; es una mujer peligrosa. Puede ser una timadora profesional o una estúpida profesional. Si se la topa algún día en el camino, cúbrase los oídos y huya con todas las fuerzas que sus piernas le permitan.

Será preciso alejarse de la gente que frecuente grupos de teatro y de las personas que sólo lean ese tipo de escritores que suelen llamarse -malditos-. Si usted les concede una oportunidad, lo invitarán a tomar cerveza en lugares horrorosos, envenenaran su cerebro con estupideces y lo reclutaran a un ejercito de perdedores que añora secretamente un trabajo en la tele.

No es una tarea tan difícil identificarlos:

-Tienen pocos amigos que no se vistan de forma conspicua y que cuidan su higiene personal.
-Más del 60% de lo que leen es poesía.
-No elaboran ideas consistentes.
-Tienen un coeficiente intelectual bajo.
-Simpatizan con ideas de izquierda y son fervientes admiradores de Noam Chomsky.
-Han visto todas las películas de directores como: Quentin Tarantino, Pedro Almodóvar, entre otros.

Alejarse de esa gentualla es una necesidad absoluta. Mucho tiempo a su lado podría sofocar tu alma e inutilizarla para siempre.

Habla de arte únicamente con gente divertida, inteligente y particularmente culta. Ese propósito se hace más fácil si se aprende a escuchar, porque la gente que habla se delata. Escuchando sabrás si tu interlocutor produce ideas gaseosas o ideas claras y consistentes. Escuchando sabrás si alguien intenta hacerse pasar por culto balbuceando paparruchadas de origen seudo-intelectual o si en realidad es una persona con cierta elaboración intelectual.

Aprender a escuchar es una destreza que implica muchas veces no escuchar.

Lee casi todo lo que se atraviese en tu camino a excepción de Best-sellers. Evita particulamente a: Paulo Coehlo, toda la serie Harry Potter, Dan Brown, Walter Riso, etc.
La literatura de -superación personal- es para mentes débiles que no han sufrido lo suficiente. Los escritores de -superación personal- son mentes débiles que han subido un peldaño en la gran escalera de la estupidez y se dedican a timar a los incautos que se encuentran en los peldaños inmediatamente inferiores.
Aprender a vibrar con verdadera literatura es el mejor remedio para las mentes débiles.

Nunca leas la poesía de alguien que se autoproclama poeta, ni las novelas de alguien que se haga llamar escritor; no te desgastes con las fotografías de alguien que se presente como fotógrafo. Aprende a burlarte secretamente de todos aquellos que repitan muchas veces y a viva voz que son artistas.

Si le preguntas a alguien por su profesión y te responde algo como: -Soy artista- Tienes derecho a burlarte, pero hazlo para tus adentros únicamente o intentarán desgastarte en discusiones tontas sobre la subjetividad del arte, sobre la decadencia del materialismo, sobre el arte urbano, sobre el arte pop, sobre Andy Warhol, sobre el post-modernismo, sobre progresismo y tolerancia, etc.

No leas Blogs.

Desconfía de la gente que solo sabe adular. Si alguien adula en demasía tus escritos, tus fotos o tus pinturas, ese alguien tiene muy poco criterio o espera tu adulación reciproca. Si muchos adulan tus obras, lo más seguro es que sean pura basura.
No le pidas nunca a nadie una opinión muy seria: destruye tus obras por ti mismo.
Jamás le muestres tu obra ni tengas en cuenta la opinión de alguien que no lea más de 20 libros completos al año. Si te expones a la miseria intelectual de los seudo-intelectuales engrosaras también las filas de los miserables.

Lee poesía y estudia ingeniería electrónica. Escribe novelas y gana dinero como abogado de corporaciones. Pinta abstracciones por las noches y trabaja en Wall Street de día. Que el arte no sea tu oficio; que el arte no sea tu forma de ganarte la vida.
Si desafías esas reglas acabarás mendigando y tu arte será pobre, efectista y a la medida de las quinceañeras y del televidente promedio.

Sé cuidadoso y meticuloso en los momentos indicados.

Cultiva tu cerebro primero y luego tu arte. El primero le dará contenido al segundo.



viernes, mayo 22, 2009

The -Flying- Dutchman

The -Flying- Dutchman


Vivir junto al mar en este sitio, como en el sitio de donde vengo, no es necesariamente la gran cosa. No se requiere ser millonario o aventurero.

La pobreza es parte del paisaje y el horizonte se funde con la desidia. Todos: pobreza, horizonte y desidia, parecen infinitos.
Nadie se entristece ya por ser pobre o porque la civilización lo olvida.
La gente se entristece por cosas menos etéreas:
Porque la pesca está mala o porque muere un conocido.

Si el mar es sinónimo de progreso en otros lugares, acá es sinónimo de caos y mezquindad. Es casi siempre un sitio para ganarse la vida entre la basura y la podredumbre.

Esto no es Cancún ni la costa Azul. Este es el mar del tercer mundo y hay muchas preguntas sin resolver:

¿Qué debe sentirse al sonreír a las olas o al mirar un horizonte soleado sin arrugar los ojos?

¿A qué oleran la euforia y la felicidad en medio de la pobreza?

¿Qué tan divertido es jugar dominó por la tarde sobre una vieja mesa de madera rodeada de conocidos?

¿Habrá espacio para carcajadas verdaderas o el salitre escocerá las heridas y envenenará las almas?


En -La Mar-

Un Grupo de Amigos Juega al Tejo II

Hemingway cuenta casi a manera de dato curioso que hay gente que se refiere al mar como si el mar fuera una presencia femenina.

-La mar- le dicen.

Como si fuera una mujer.

Supongo que -la mar- se parece en cierta medida a las mujeres, pero no quisiera ahondar en detalles. -El mar- masculino suena más prosaico pero menos riesgoso.

Si viviera junto al mar, como algunos personajes de Hemingway, mi vida sería diferente.
Tal vez tuviera brazos fuertes y tal vez nadaría más rápido que Ian Thorpe.
Mi color de piel sería uniforme y mi espalda más ancha.

Si viviera junto al mar no pagaría la electricidad ni navegaría en internet, pero esperaría botellas flotantes en las tardes de sol rojo.
Algún mensaje llegaría trayendo noticias de viejos naufragios o de amores perdidos.

No leería poesía, pero rompería corazones con más frecuencia. Y arrancaría bikinis y contaría historias de piratas y de maldiciones.

Y también lanzaría botellas a las olas, contando incoherencias que se me antojasen hermosas.

Si viviera en el mar ya no querría ser un pirata, porque los piratas de estos días usan metralleta. Sería, sin embargo, un tipo recio y de pocas palabras.
Pegaría más duro que Tyson.

Si viviera en el mar sería un pirata, un bucanero, un ermitaño, un naufrago.

Si viviera.

lunes, marzo 02, 2009

Here Comes The Sun


Here Comes The Sun


Here comes the sun
here comes the sun, and i say/
it's all right/
Little darling, it's been a long cold lonely winter/
little darling, it feels like years since it's been here/
George Harrison


Creo en la fotografía. En la buena fotografía. Me gustan las fotos de la gente que imagina un mundo y puede mostrar su visión de ese mundo con la ayuda de una cámara fotográfica.

Creo en la respetuosa y maravillada forma en la que Roland Barthes estudia y nomina lo fotográfico, en las visiones de Cartier Bresson, en los retratos de Annie Leibovitz, en las evocaciones de Ansel Adams y en las ensoñaciones provocadoras y luminosas de Lachapelle. Creo en la dedicación apasionada de Sebastiao Salgado y en el talento de Richard Avedon para retratar personas y desnudar almas. Todos ellos cuentan historias grandiosas con sus fotografías y son creadores de imágenes hermosas. Admiro sus trabajos profundamente.

Creo que una buena foto se toma, no se fabrica. Me fastidian los retoques digitales excesivos y me repugnan los gigantescos recortes que compensan la falta de cuidado y concentración en la composición. Si alguien pasa más tiempo frente al Photoshop que detrás de su finder ese alguien es un diseñador digital, un retocador de fotos o un ilustrador que basa su trabajo en fotos pero nunca un fotográfo. Una foto que necesite muchos retoques es una mala foto y alguien que retoque en demasía indiscriminada es un pésimo fotógrafo.

Detesto de sobremanera a los turistas con ínfulas de artista que viajan a los lugares más atribulados del mundo y le toman fotos en Blanco y negro a los rostros de los lugareños pobres para después hacerlas pasar por arte.

No hay peor afrenta al buen gusto y a la fotografía que la técnica del HDR. Si a alguien le preocupa demasiado el rango dinámico de sus fotos debería usar buenos rollos de filme, que logran un gran rango y lo hacen respetuosamente, con delicadeza, sin hacer de las fotos un vesánico festival de luces y colores de aspecto artificial y extravagante como el de las tiras cómicas baratas. El HDR es así: horroroso y lleno de una burda y colorida artificialidad; aveces lo imagino como un intento de los junkies de la computación por crear el arte que le es esquivo a sus almas nerds.
En Flickr, a propósito, ronda una foto de una moto llena de brillanturas y colorinches que se exhibe como la gran cosa engañando a Gog y a Magog y haciéndole propaganda al reino de las tinieblas del mal gusto.

La lomografía es una idea tierna pero tontísima y simplísima. Hay tantos lomógrafos como gente que nunca ha visto una gran foto; hay tantos lomógrafos como artistas neohippies y trapudos de facultad Bogotana. Veo en ella un hobbie para los que nunca han vibrado con una foto o para los que han renunciado a esa magia, para los necios que creen que la suerte y un click son los únicos ingredientes necesarios para una foto sublime. Si la idea es crear imágenes casuales y divertidas; el finder, la observación, la sensibilidad, la sutileza y el sentido del humor son tus mejores amigos, pero ninguno es ajeno a la disciplina fotográfica; ésta se basta a si misma.
La lomografía es a mi juicio una propuesta de estilo de vida, no una nueva expresión artística, y en este mundo en el que los estilos de vida se convierten fácilmente en religiones, otro estilo de vida por novedoso y cool que suene, hace mucho estorbo. La lomografía sobra.

Creo en la composición cuidadosa, meticulosa, obsesiva. Un milimetro hace la diferencia entre una buena y una mala foto. Creo en el balance compositivo, en la contraposición armónica de texturas, en el buen uso de la profundidad de campo, en los colores que roben el ojo y en las imágenes que propongan historias para pensar. Creo sobretodo en eso: En las fotos que hagan pensar e imaginar. Ken Rockwell, a quien respeto mucho, dice que son muy pocos los fotógrafos (incluso profesionales) que logran capturar la imaginación y estoy firmemente de acuerdo con esa idea.

Cada vez que hago click con mi cámara es porque previamente he observado con ojos atentos y he identificado el studium y el punctum de la escena que tengo frente a mis ojos. El click busca capturar las imágenes que imagino luego de observar el mundo y casi siempre obedece a preguntas básicas: ¿Qué hago para que esta foto se parezca más a esa imágen que tengo en la cabeza? ¿Qué detalles son prescindibles o distraen la atención o destruyen aunque sea ligeramente la armonía y el balance de esta foto?
¿Qué es lo realmente imprescidible y desde que ángulo, distancia y perspectiva puedo lograr esa imágen que imagino?
¿Como se ve mejor?

Una vez contestadas esas preguntas, la cámara juega en un segundo plano. La cámara es un simple instrumento. Tomo fotos con una Nikon D90 porque me parece una cámara sensacional y llena de posibilidades creativas; porque el sonido de su obturación me invita a tomar más fotos, porque se deja agarrar muy bién y por su grandioso finder. Además, es la mejor cámara que puedo comprar por ahora.
Creo, sin embargo, que cualquier cámara basta para tomar buenas fotos y he visto imágenes preciosas que salen de cámaras baratísimas y plastiquísimas y de apariencia tontarrona. Si este arte es sobre imaginación y observación, las cámaras son simplemente escollos técnicos a superar, meras herramientas para atrapar visiones.

A propósito de esto último, Rockwell propone algo que me viene a la cabeza de tanto en tanto:
-Las cámaras son como las guitarras, cuando un virtuoso toca su guitarra no está pensando en acordes o en cuerdas sino oyendo y pensando en su música.
Es cierto: Alguien que tome buenas fotos puede tomar buenas fotos usando practicamente cualquier cámara. Un buen fotógrafo, como un buen músico, maneja sus instrumentos con destreza y precisión y discierne entre uno y otro prefiriendo al que más se ajuste a la necesidad de su arte, casi siempre usa el instrumento que le permita reproducir con mayor facilidad el sonido de su alma.

Yo, por ejemplo, no soy precisamente un fotógrafo ni imagino mundos como Lachapelle, no soy un experto en la técnica como Rockwell, no puedo retratar al papa ni viajar a fotografiar el Africa, así que le tomo fotos a lo que me rodea y aveces tengo suerte en los viajes. No he tomado una foto que haga estremecer a nadie o que haya parado el tráfico pero cada vez que puedo agarro mi Nikon, aguzo la vista y salgo a buscar atisbos del mundo.

miércoles, febrero 18, 2009

A Unos Pasos del Patio



Casi en El Patio, originalmente cargada por Javier Pimentel.


A veces mi patio es un lugar soleado y lleno de rayos de sol que se cruzan. Hay una especie de lugar techado justo en medio de su su inmensidad verde y el interior de la casa. Bajo ese techo la luz es excelente.
Estas mañanas he salido temprano sin mirar en esa dirección y estoy seguro de que algún día estaré tan lejos que no podré asomar el ojo para atravezar la vista desde el sitio más oscuro del caserón hasta ese muro final de color naranja que mantiene alejados a los maleantes.

Nada de esto es para siempre, así que me deleito fijándolo todo momentaneamente en mi retina y en este montón de ceros y unos. Le atribuyo esa idea en parte al aburrimiento y en parte a una tonta esperanza de mantener la luminosidad de estos momentos en mi memoria, en la forma de un montón de recuerdos atravesados de sol.

viernes, febrero 13, 2009

Manifiesto Casi Estético


Una Inmensidad Verde


Vivimos en un lugar redondo y frío dominado por imagológos; los conceptos han muerto y las mediocres imágenes mentales que se proponen sobre el mundo se vislubran como ideas irrefutables. Por acumulación, éstas imágenes van forjando una cultura marginal y llena de tontería; todo el mundo las comparte y todo el mundo les rinde culto. (Como en la palabra CULTUra).

Es este un mundo en el que ser artista es ser como Juanes, en el que ser músico es ser como Shakira, en el que ser escritor es ser como Paulo Coehlo, en el que ser actor es ser como los tontarrones de RCN y Canal Caracol. Es este un lugar tontísimo y simplísimo en el que las señoritas ven en las sensibleras canciones de Ricardo Arjona una expresión lírica original y sublime.

Palabras como escritor, artista, músico, fotógrafo, Rastafari y actor, entre muchas otras, han perdido el significado que alguna vez tenían, le han cedido el paso a esas imágenes que las masas tontas comen en el desayuno.

Si ser artista implica usar mucho fijador en el pelo y devenir un malviviente estúpido e incapaz de apreciar la belleza prefiero mandar esa nueva noción del "arte" a la mierda. Si ser artista es usar el disfraz de los estúpidos que pululan en las facultades de arte y vestir chaquetas de cuero olorosas a marihuana prefiero venderle el alma al diablo y renunciar para siempe a la poesía.

El mundo era mejor cuando no se construía a través de imágenes gaseosas proyectadas con ayuda del Trinitron; formateadas para los ojos del necio y del estulto.
Los Simpsons y las telenovelas Mexicanas han influenciado mucho más el pensamiento de estas ultimas generaciones que Dostoievski, García Marquez y Barack Obama juntos.

Sin embargo, el problema no radica en las imágenes, el problema es que éstas han reemplazado a los conceptos y las ideas y que así, la cúspide de la pirámide del nuevo orden mundial es habitada por aquellos que crean la imagología. Inscribe una imágen del mundo en el cerebro del colectivo y reinarás.

Podrá usted decir que soy un hijodeputa, pero cada vez que escucho las palabras "escritor", "fotógrafo", "artista", "rasta"; o las frases "Cultura alternativa" y "Construir pais" tiendo a cagarme de la risa.'

viernes, febrero 06, 2009

Ideas en Aluminio Anodizado

Ideas en Aluminio Anodizado

Piensa en tu novela o cuento favorito y en su mejor personaje.
¿Como lo imaginas?
¿Es así, grande y fuerte y rubio como Clint Eastwood cuando mataba indios?
¿Es así, preciosa y de piel suave como las princesas de Disney u horrorosa como las infantas de la vida real?

Es una inquietud ingenua, lo sé, pero aveces me pregunto si a mi personaje favorito se lo imaginaron frente a una vieja Remington, si lo escupió una lapicera o si lo teclearon suavecito ya bien entrada la era digital.

jueves, febrero 05, 2009

Para que Todo Suene

Para que Todo Suene


Me pregunto si entre toda esta maraña de cables se halla perdida alguna idea o revolotea un recuerdo que ya no se tiene en cuenta. Lo que es cierto es que sobre este escritorio no hay una sola manguerita de éstas, ni larga ni corta, que sea inútil o que haya entrado en desuso. Todas se necesitan.

Las casas del mundo se llenan de alambre y de ese monton de serpientes sin las que la vida sería imposible. Este no es el mundo de la gente sino el mundo de los cables.

Puede parecer escalofriante y no es extraño que el miedo embargue cuando los rincones empiezan a llenarse de pequeñas cuerdas enroscadas, pero aquello es paranoia innecesaria.

Yo las miro con cariño. Si es que son víboras las que se entrelazan en esta maraña que reposa sobre mi escritorio, ya han perdido el veneno. Casi siempre transportan y escupen música.