Mostrando las entradas con la etiqueta Short Tales About My House. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Short Tales About My House. Mostrar todas las entradas

lunes, marzo 02, 2009

Here Comes The Sun


Here Comes The Sun


Here comes the sun
here comes the sun, and i say/
it's all right/
Little darling, it's been a long cold lonely winter/
little darling, it feels like years since it's been here/
George Harrison


Creo en la fotografía. En la buena fotografía. Me gustan las fotos de la gente que imagina un mundo y puede mostrar su visión de ese mundo con la ayuda de una cámara fotográfica.

Creo en la respetuosa y maravillada forma en la que Roland Barthes estudia y nomina lo fotográfico, en las visiones de Cartier Bresson, en los retratos de Annie Leibovitz, en las evocaciones de Ansel Adams y en las ensoñaciones provocadoras y luminosas de Lachapelle. Creo en la dedicación apasionada de Sebastiao Salgado y en el talento de Richard Avedon para retratar personas y desnudar almas. Todos ellos cuentan historias grandiosas con sus fotografías y son creadores de imágenes hermosas. Admiro sus trabajos profundamente.

Creo que una buena foto se toma, no se fabrica. Me fastidian los retoques digitales excesivos y me repugnan los gigantescos recortes que compensan la falta de cuidado y concentración en la composición. Si alguien pasa más tiempo frente al Photoshop que detrás de su finder ese alguien es un diseñador digital, un retocador de fotos o un ilustrador que basa su trabajo en fotos pero nunca un fotográfo. Una foto que necesite muchos retoques es una mala foto y alguien que retoque en demasía indiscriminada es un pésimo fotógrafo.

Detesto de sobremanera a los turistas con ínfulas de artista que viajan a los lugares más atribulados del mundo y le toman fotos en Blanco y negro a los rostros de los lugareños pobres para después hacerlas pasar por arte.

No hay peor afrenta al buen gusto y a la fotografía que la técnica del HDR. Si a alguien le preocupa demasiado el rango dinámico de sus fotos debería usar buenos rollos de filme, que logran un gran rango y lo hacen respetuosamente, con delicadeza, sin hacer de las fotos un vesánico festival de luces y colores de aspecto artificial y extravagante como el de las tiras cómicas baratas. El HDR es así: horroroso y lleno de una burda y colorida artificialidad; aveces lo imagino como un intento de los junkies de la computación por crear el arte que le es esquivo a sus almas nerds.
En Flickr, a propósito, ronda una foto de una moto llena de brillanturas y colorinches que se exhibe como la gran cosa engañando a Gog y a Magog y haciéndole propaganda al reino de las tinieblas del mal gusto.

La lomografía es una idea tierna pero tontísima y simplísima. Hay tantos lomógrafos como gente que nunca ha visto una gran foto; hay tantos lomógrafos como artistas neohippies y trapudos de facultad Bogotana. Veo en ella un hobbie para los que nunca han vibrado con una foto o para los que han renunciado a esa magia, para los necios que creen que la suerte y un click son los únicos ingredientes necesarios para una foto sublime. Si la idea es crear imágenes casuales y divertidas; el finder, la observación, la sensibilidad, la sutileza y el sentido del humor son tus mejores amigos, pero ninguno es ajeno a la disciplina fotográfica; ésta se basta a si misma.
La lomografía es a mi juicio una propuesta de estilo de vida, no una nueva expresión artística, y en este mundo en el que los estilos de vida se convierten fácilmente en religiones, otro estilo de vida por novedoso y cool que suene, hace mucho estorbo. La lomografía sobra.

Creo en la composición cuidadosa, meticulosa, obsesiva. Un milimetro hace la diferencia entre una buena y una mala foto. Creo en el balance compositivo, en la contraposición armónica de texturas, en el buen uso de la profundidad de campo, en los colores que roben el ojo y en las imágenes que propongan historias para pensar. Creo sobretodo en eso: En las fotos que hagan pensar e imaginar. Ken Rockwell, a quien respeto mucho, dice que son muy pocos los fotógrafos (incluso profesionales) que logran capturar la imaginación y estoy firmemente de acuerdo con esa idea.

Cada vez que hago click con mi cámara es porque previamente he observado con ojos atentos y he identificado el studium y el punctum de la escena que tengo frente a mis ojos. El click busca capturar las imágenes que imagino luego de observar el mundo y casi siempre obedece a preguntas básicas: ¿Qué hago para que esta foto se parezca más a esa imágen que tengo en la cabeza? ¿Qué detalles son prescindibles o distraen la atención o destruyen aunque sea ligeramente la armonía y el balance de esta foto?
¿Qué es lo realmente imprescidible y desde que ángulo, distancia y perspectiva puedo lograr esa imágen que imagino?
¿Como se ve mejor?

Una vez contestadas esas preguntas, la cámara juega en un segundo plano. La cámara es un simple instrumento. Tomo fotos con una Nikon D90 porque me parece una cámara sensacional y llena de posibilidades creativas; porque el sonido de su obturación me invita a tomar más fotos, porque se deja agarrar muy bién y por su grandioso finder. Además, es la mejor cámara que puedo comprar por ahora.
Creo, sin embargo, que cualquier cámara basta para tomar buenas fotos y he visto imágenes preciosas que salen de cámaras baratísimas y plastiquísimas y de apariencia tontarrona. Si este arte es sobre imaginación y observación, las cámaras son simplemente escollos técnicos a superar, meras herramientas para atrapar visiones.

A propósito de esto último, Rockwell propone algo que me viene a la cabeza de tanto en tanto:
-Las cámaras son como las guitarras, cuando un virtuoso toca su guitarra no está pensando en acordes o en cuerdas sino oyendo y pensando en su música.
Es cierto: Alguien que tome buenas fotos puede tomar buenas fotos usando practicamente cualquier cámara. Un buen fotógrafo, como un buen músico, maneja sus instrumentos con destreza y precisión y discierne entre uno y otro prefiriendo al que más se ajuste a la necesidad de su arte, casi siempre usa el instrumento que le permita reproducir con mayor facilidad el sonido de su alma.

Yo, por ejemplo, no soy precisamente un fotógrafo ni imagino mundos como Lachapelle, no soy un experto en la técnica como Rockwell, no puedo retratar al papa ni viajar a fotografiar el Africa, así que le tomo fotos a lo que me rodea y aveces tengo suerte en los viajes. No he tomado una foto que haga estremecer a nadie o que haya parado el tráfico pero cada vez que puedo agarro mi Nikon, aguzo la vista y salgo a buscar atisbos del mundo.

miércoles, febrero 18, 2009

A Unos Pasos del Patio



Casi en El Patio, originalmente cargada por Javier Pimentel.


A veces mi patio es un lugar soleado y lleno de rayos de sol que se cruzan. Hay una especie de lugar techado justo en medio de su su inmensidad verde y el interior de la casa. Bajo ese techo la luz es excelente.
Estas mañanas he salido temprano sin mirar en esa dirección y estoy seguro de que algún día estaré tan lejos que no podré asomar el ojo para atravezar la vista desde el sitio más oscuro del caserón hasta ese muro final de color naranja que mantiene alejados a los maleantes.

Nada de esto es para siempre, así que me deleito fijándolo todo momentaneamente en mi retina y en este montón de ceros y unos. Le atribuyo esa idea en parte al aburrimiento y en parte a una tonta esperanza de mantener la luminosidad de estos momentos en mi memoria, en la forma de un montón de recuerdos atravesados de sol.

viernes, febrero 13, 2009

Manifiesto Casi Estético


Una Inmensidad Verde


Vivimos en un lugar redondo y frío dominado por imagológos; los conceptos han muerto y las mediocres imágenes mentales que se proponen sobre el mundo se vislubran como ideas irrefutables. Por acumulación, éstas imágenes van forjando una cultura marginal y llena de tontería; todo el mundo las comparte y todo el mundo les rinde culto. (Como en la palabra CULTUra).

Es este un mundo en el que ser artista es ser como Juanes, en el que ser músico es ser como Shakira, en el que ser escritor es ser como Paulo Coehlo, en el que ser actor es ser como los tontarrones de RCN y Canal Caracol. Es este un lugar tontísimo y simplísimo en el que las señoritas ven en las sensibleras canciones de Ricardo Arjona una expresión lírica original y sublime.

Palabras como escritor, artista, músico, fotógrafo, Rastafari y actor, entre muchas otras, han perdido el significado que alguna vez tenían, le han cedido el paso a esas imágenes que las masas tontas comen en el desayuno.

Si ser artista implica usar mucho fijador en el pelo y devenir un malviviente estúpido e incapaz de apreciar la belleza prefiero mandar esa nueva noción del "arte" a la mierda. Si ser artista es usar el disfraz de los estúpidos que pululan en las facultades de arte y vestir chaquetas de cuero olorosas a marihuana prefiero venderle el alma al diablo y renunciar para siempe a la poesía.

El mundo era mejor cuando no se construía a través de imágenes gaseosas proyectadas con ayuda del Trinitron; formateadas para los ojos del necio y del estulto.
Los Simpsons y las telenovelas Mexicanas han influenciado mucho más el pensamiento de estas ultimas generaciones que Dostoievski, García Marquez y Barack Obama juntos.

Sin embargo, el problema no radica en las imágenes, el problema es que éstas han reemplazado a los conceptos y las ideas y que así, la cúspide de la pirámide del nuevo orden mundial es habitada por aquellos que crean la imagología. Inscribe una imágen del mundo en el cerebro del colectivo y reinarás.

Podrá usted decir que soy un hijodeputa, pero cada vez que escucho las palabras "escritor", "fotógrafo", "artista", "rasta"; o las frases "Cultura alternativa" y "Construir pais" tiendo a cagarme de la risa.'

viernes, febrero 06, 2009

Ideas en Aluminio Anodizado

Ideas en Aluminio Anodizado

Piensa en tu novela o cuento favorito y en su mejor personaje.
¿Como lo imaginas?
¿Es así, grande y fuerte y rubio como Clint Eastwood cuando mataba indios?
¿Es así, preciosa y de piel suave como las princesas de Disney u horrorosa como las infantas de la vida real?

Es una inquietud ingenua, lo sé, pero aveces me pregunto si a mi personaje favorito se lo imaginaron frente a una vieja Remington, si lo escupió una lapicera o si lo teclearon suavecito ya bien entrada la era digital.

jueves, febrero 05, 2009

Para que Todo Suene

Para que Todo Suene


Me pregunto si entre toda esta maraña de cables se halla perdida alguna idea o revolotea un recuerdo que ya no se tiene en cuenta. Lo que es cierto es que sobre este escritorio no hay una sola manguerita de éstas, ni larga ni corta, que sea inútil o que haya entrado en desuso. Todas se necesitan.

Las casas del mundo se llenan de alambre y de ese monton de serpientes sin las que la vida sería imposible. Este no es el mundo de la gente sino el mundo de los cables.

Puede parecer escalofriante y no es extraño que el miedo embargue cuando los rincones empiezan a llenarse de pequeñas cuerdas enroscadas, pero aquello es paranoia innecesaria.

Yo las miro con cariño. Si es que son víboras las que se entrelazan en esta maraña que reposa sobre mi escritorio, ya han perdido el veneno. Casi siempre transportan y escupen música.

miércoles, febrero 04, 2009

When They Go Out And Play

When They Go Out And Play


Algunas tardes Papá y Juancho se encuentran en el jardín y mientras papá riega las flores o cuida de sus tomates, Juancho le exige cosas ladrando o galopa entre las hojas o se revuelca en la hierba para luego echarse, si puede, a su lado.

Juancho casi siempre ladra fuertísimo y exaspera a papá, quien intenta calmarlo al principio y luego le pega uno o dos gritos. Es un juego y una contienda entre dos paciencias, y la de Juancho siempre persevera con una cierta ternura; ladra y salta y empuja con el hocico y trae su correa y apunta hacia la calle.

No me parece raro que papá siempre acceda.

About The Elf Who Makes Music


Ilustración de Nana Franco


Corro el riesgo de repetirme si digo que la música circunda este lugar, pero es un riesgo saludable. Hay un duende que se desliza y da pequeños saltos entre la madera y baila sobre los giros de los discos duros.
Jamás lo he visto pero me lo imagino diminuto, bonachon e inofensivo; me lo imagino lenguaraz, terco y ocurrente.

No creo que sea irlandés, porque prefiere el jazz y aveces pone vallenatos, aunque detesta que usen la palabra eclecticismo o el adjetivo "Excentrico".
Pone a sonar a Miles Davis de vez en cuando, pero también a Diomedes y también a John Lennon y a todos los de su calaña. Nadie sabe a ciencia cierta cual es la naturaleza de la extraña aleatoriedad que lo impulsa.

En el estudio de mi casa, entre la madera y la maraña de cables (repito) vive un duende, que es diminuto e impredecible y tambien es un hacedor de música.

Made To Spin and Shine

Made To Spin and Shine

Este es un lugar lleno de madera en el que se respira olor a nuevo. A la derecha hay un gran estante para libros de esos que se compran desarmados e incluyen, por el mismo precio, un montón de cosas: Tornillos, remaches, entrepaños y una infinidad de retos para la paciencia.
Como asiento de trabajo se usa un escritorio que mamá había comprado para una oficina que usó muy pocas veces. Es muy largo y en las noches cabemos los tres, uno al lado del otro, trabajando en tres diferentes computadoras portátiles.
Sobre el escritorio hay muchas cosas: Casi siempre dos laptops y un iMac blanco como la nieve, de aspecto cristalino, que nos acompaña desde hace unos tres o cuatro años.
Es un recinto relativamente oscuro en las tardes pero discretamente silencioso y acogedor. Cuando uno cruza el corredor y decide seguir de largo, la música precisa hace retumbar la madera y desde el escritorio hace un llamado fuerte y claro.